La columna rota

Consumo cultural de cuarentena
Ana Rosa López Villegas*


El consumo cultural en España se estanca: horizonte digital y ...

Debido a la pandemia causada por el coronavirus, el gobierno de transición se ha preocupado por los grupos sociales más vulnerables de la población y ha llegado hasta ellos con bonos de diferentes denominaciones y ayudas económicas tales como la reducción de pagos de los servicios básicos o el diferimiento de obligaciones monetarias por concepto de créditos e intereses bancarios. Aunque los expertos ya se han manifestado analizando cuáles serían los alcances y las consecuencias de pagar y financiar estas ayudas económicas, el hecho es que los niños, los ancianos y las familias en general están siendo beneficiados. Se trata de una coyuntura muy difícil para todos y en la que la solidaridad debe ser el referente principal. Necesitamos ser solidarios y brindarnos apoyo mutuamente; necesitamos saber que no estamos solos y que en estos momentos la unión también hace la fuerza, aunque tengamos que tomar distancia física de por lo menos dos metros entre nosotros.

Mucho se ha hablado también de lo difícil que resulta para los comerciantes informales sobrellevar este tiempo de cuarentena obligatoria, porque la repetida frase de “vivir al día” no es una metáfora sino una realidad latente en Bolivia y en otros países de Latinoamérica. Si no venden hoy, no comen y si no salen a la calles que es su lugar de trabajo, el ingreso diario desaparece. No cuentan con ningún tipo de respaldo y muchos de ellos todavía arriesgan sus vidas atreviéndose a salir para poner a la venta sus productos.

Hay otro grupo de la sociedad que también está pasando una etapa crítica y le está haciendo frente de la mejor manera a través de las redes sociales y mostrando al mundo su talento y su capacidad artística, nos referimos justamente a los artistas, sean estos músicos, pintores, escritores, poetas, actores, cantantes y bailarines entre muchos otros. Las puertas de todos los teatros, de los cines y de los locales en los que normalmente se podía disfrutar de presentaciones artísticas deben permanecer cerradas, sin embargo los artistas se están dando modos para llegar a los hogares y despabilar un poco el tedio que provoca el encierro y el aislamiento. Quien tenga un libro en sus manos durante estos días sabe pues, que sin necesidad de salir puede tener acceso a una infinidad de realidades diferentes, conociendo personajes fascinantes o viviendo intensamente situaciones que hacen reflexionar, sufrir o sentir alegría. Algo muy parecido pasa cuando escuchamos música, cuando vemos una foto, una pintura o cuando reímos frente a un cómico. Por más dispuestos que estemos a pagar una entrada para disfrutar de estos productos culturales, lo cierto es que este ingreso económico también le está negado a los artistas por el momento.

La producción cinematográfica boliviana, que hace estupendas películas con un presupuesto escaso, está ahora al alcance de todos los bolivianos, o por lo menos de todos aquellos que cuenten con una conexión a internet. En el portal denominado Boliviacine.com se pueden apreciar prácticamente todas las obras del séptimo arte que se han creado en el país y a precios moderados. Aunque la idea no surgió como una forma de sobrellevar la crisis que se vive, el emprendimiento ha logrado llamar la atención y se ha convertido en la primera plataforma boliviana de streaming y Video Bajo Demanda (VOD, por sus siglas en inglés). Cuenta con un catálogo inicial de 60 películas que se pueden comprar o alquilar y busca ampliar la exhibición de películas de ficción y documentales dando además cabida a estrenos exclusivos.  Los creadores de esta plataforma son el cineasta Álvaro Olmos (director de “Wiñay” y del documental “San Antonio”), el documentalista Ariel Soto (“Días de circo”) y el programador Alexander Peredo.

De manera individual, varios cantantes nacionales están ofreciendo conciertos desde su casa y abriendo espacios musicales que en el tiempo que conocimos como normal, no eran de fácil acceso para todos debido a la distancia. El reconocido grupo musical orureño Llajtaymanta por ejemplo, celebró su 34 aniversario con la participación de todos sus integrantes que desde sus casas compartieron su historia, canciones y comentarios con sus seguidores a través de la red social Facebook.

La Sociedad de Escritores de Bolivia (ESCRIBO) junto al Servicio Nacional de Propiedad Intelectual se unió a esta nueva forma de consumo cultural y organizaron una tertulia literaria dirigida a todo tipo de público, desde niños hasta adultos, la misma que se transmitió el día jueves 23 de abril con motivo del Día del Libro. Los autores participantes se prestaron de manera voluntaria a compartir sus obras, estas lecturas están disponibles en la red Facebook (https://www.facebook.com/escribo.bolivia/)

Por su parte, la alcaldía paceña, a través de su Secretaría Municipal de Culturas (SMC), ha puesto en pie el Programa Municipal de Fortalecimiento al Sector Cultural de La Paz denominado Tiempo de querernos y ayudarnos - Munasiña Pacha. A través de este proyecto el gobierno municipal se compromete a poner a disposición de los artistas los medios digitales y cobertura periodística municipal para difundir, promocionar y replicar diferentes presentaciones artísticas virtuales, tutoriales, campañas de apoyo entre artistas, películas y videos nacionales.

Así nos toca hoy disfrutar de la actividad cultural tan prolífera en nuestro país, nosotros lo necesitamos y nuestros artistas también.  

*Comunicadora social
Twitter: @mivozmipalabra

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