13 de septiembre de 2011

El TIPNIS y la grotesca desnudez de la mentira

No sé qué es más indignante, si el tono de soberbia que emplean los ministros de Estado para ningunear a los indígenas del oriente a los que han convertido en monstruosos entes dependientes del imperialismo yanqui (vía teléfono), o la incompetencia voluntaria y absoluta del Gobierno para solucionar un conflicto que podría reeditar las aciagas consecuencias del octubre negro de 2003. ¿Exagero? ¡Ojalá!

La ceguera, la necedad y la tozudez son los ingredientes que a nadie le hacen falta si en verdad existiera una auténtica voluntad de diálogo. Y dialogar significa en primer lugar aprender a escuchar el mensaje del emisor, ubicarse en un contexto de cierto equilibrio comunicativo y en el caso concreto del Estado Plurinacional, apelar a su propio discurso en defensa de los indígenas marginados de este país.

Si regresamos a la foja cero de la polémica que ha desatado la construcción del Tramo II de la carretera Villa Tunari-San Ignacio de Moxos, nos encontramos ante un conflicto medioambiental e intercultural que dado el contexto indigenista y (pseudo) socialista del Gobierno del Estado Plurinacional de Bolivia, podría haberse resuelto –quizás– con una primera y obligatoria visita del Jefe de Estado a la zona en cuestión, pero no, ese gesto de mínimo respeto y de reconocimiento de una preocupación regional legítima estuvo ausente desde el principio. En su lugar, el Presidente ha afirmado que los marchistas parecen turistas y que, al parecer, las lujosas condiciones en las que marchan (carpas modernas y automóviles a disposición de los marchistas), desacreditan cualquier demanda. ¿Es que se ha olvidado Evo Morales Ayma que hasta hace menos de una década eran unas abarcas de caucho las que cubrían sus pies? Una consulta previa a los habitantes del TIPNIS sobre la construcción de la carretera a estas alturas de la marcha, es tanto una burla como un chiste de muy mal gusto. Es tanto como pretender hornear la torta y después ocuparse de reunir los ingredientes necesarios para prepararla.

Ahora resulta que a casi un mes de conflicto, el TIPNIS no es la reserva ecológica que muchos creemos, se trata de un lugar infestado de traficantes de madera y de productores de hoja de coca; ¿qué más da una carretera que cercene el corazón del TIPNIS si ya está siendo destruida por sus propios habitantes? Resulta además, que los indígenas no son lo suficientemente insignificantes como para que nos lamentemos de su suerte, puesto que hasta el Imperio se preocupa por ellos al igual que las ONG; que marchen entonces hasta el fin del mundo tomándose fotografías al mejor estilo nipón.

Resulta que el incomprendido Gobierno quiere construir una “carretera diferente”, ecológica y medioambiental como pretende hacernos creer la viceministra de Medioambiente, Cinthia Silva. Resulta también que, según afirma Roberto Coraite, ejecutivo de la Confederación Sindical Única de Trabajadores Campesinos de Bolivia (CSUTCB), la construcción de la bondadosa carretera busca evitar que los indígenas del TIPNIS sigan viviendo “como salvajes”.

Entonces me pregunto, ¿de qué descolonización habla el Gobierno? ¿A qué Pachamama se defiende? ¿Cuáles son los territorios sagrados que se deben proteger para seguir apareciendo ante el mundo como un Estado Plurinacional y autóctono? ¿Cuáles aquellos que hay que infestar de carreteras para evitar que los indígenas dejen de andar con taparrabos y comer pescado crudo?

El TIPNIS y la complejidad de su actual situación han dejado al desnudo la grotesca imagen del indígena que se devora sus propias entrañas y que no conforme con eso, busca el enfrentamiento entre sus propias células. Ojalá que el fracaso del diálogo en San Borja no signifique la tragedia de Yucumo. Y que quede claro y sin lugar a ninguna duda: la carretera se construye atravesando el TIPNIS, nos guste o no; porque ésa es la democracia del siglo XXI.

Columna publicada en Página Siete (13/09/2011)

1 comentario:

  1. en mi opinión falta el anlálisis desde las necesidades y autodeterminación de quienes viven en el tipnis!

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