13 de abril de 2015

Las venas y los abrazos de Galeano: recuerdos de la tierra del nunca jamás

Edición del 10 de noviembre de 1994 de Presencia Juvenil
Gabriela Romero, Eduardo Galeano, Ana Rosa López y Andrea Flores
 „Estoy muerto. No pueden hablar con un cadáver. Una entrevista con un muerto no tiene mucha gracia”. Esas fueron sus palabras textuales que sin embargo, no borraron las sonrisas de nuestros labios ni el ímpetu de nuestros jóvenes espíritus de reporteras. Contábamos apenas con 18 años y estábamos frente a uno de los gigantes del pensamiento latinoamericano, un maestro al que habíamos perseguido hasta Potosí en ocasión de la celebración del Intila Quayay, Festival Internacional de la Cultura que, en noviembre de 1994, se llevó a cabo durante el eclipse total de sol. 
 
Antes de ingresar a una de las bocaminas del ahora Cerro Pobre de Potosí
Fue una experiencia única e inolvidable; no solo porque pudimos ver de cerca sus ojos claros y regalarnos con el acento de sus palabras; nos sentíamos profundamente dichosas y afortunadas. Eramos tres jovencitas que por entonces le dedicaban su inspiración a uno de los suplementos juveniles más emblemáticos de la prensa nacional, Presencia Juvenil, separata que desapareció hace 15 años aproximadamente, junto con el diario católico de circulación nacional, Presencia.

Eduardo Galeano junto al exminero Víctor Villanueva
Tomadas de su encantadora presencia y su carisma, nos internamos con él, su esposa, Xabier Albó y el exminero Víctor Villanueva a una de las bocaminas del Cerro Rico de Potosí. “Lo que nos pasa por dejar entrar a las mujeres a las minas, ya nos armaron una rebelión a pocos metros de entrar ella”, comentó sonriente ante el bullicio de nuestras emocionadas intervenciones.  Y cuando la oscura humedad de aquel socavón nos impedía mirar con claridad sus empedrados, Galeno mencionó: “Estamos desorientados, perdidos, no sabemos dónde vamos”. Registramos cada una de sus palabras, cada gesto, cada comentario dentro y fuera de la mina; le hicimos un reportaje a su compañía. No nos concedió una entrevista como la que soñábamos, pero sí contestó a una de nuestras preguntas durante su conferencia en el Auditorio de la Universidad Tomás Frías de Potosí. 
 
Presencia Juvenil: Los jóvenes nos encontramos desorientados ideológicamente hablando, ¿qué cree usted que  podríamos hacer para ser protagonistas de nuestra realidad? 

Eduardo Galeano: Yo no puedo dar una receta. Los jóvenes no pueden esperar que se les herede un sistema, una forma de gobierno y una ideología con qué  orientarse. Son los propios jóvenes quienes tienen que aprender a crear nuevas ideologías. Y yo les pediría un gran favor: ¡Que nunca dejen de cometer la locura de ser jóvenes!

Este mensaje con el que terminó aquella intervención, lo plasmó él mismo en un improvisado pedazo de papel que guardamos cual tesoro de amor.
 
Las vivencias de nuestro viaje a la tierra del nunca jamás se publicaron en “la Juve” el jueves 10 de noviembre de 1994, hace más de 20 años, las fotos que aquí aparecen, se publican hoy por primera vez.
Galeano no se ha ido, los hombres de pensamientos gigantes nunca mueren, no se van, se transforman en venas y abrazos que revivimos con cada uno de sus pensamientos, ya sean éstos romáticos, incendiarios o de rebelión. 

Por estos días muchos repetirán una y otra vez las palabras con las que Galeano nos enmudeció. Me sumaré a quienes recuerden sus abrazos y sus sonrisas. Gracias, Eduardo Galeano, gracias por tanta magia y tanta realidad.

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