10 de noviembre de 2015

Aprendiendo a enseñar 2: El parlamento escolar



Hoy me tocó presenciar un acto democrático bastante entretenido y emocionante en la primaria am Eichenhain en Hasborn. La escuela cuenta con 6 clases, dos de ellas de primer grado, una de segundo, dos de tercero y una de cuarto; un promedio de 16 alumnos por salón. A partir del segundo grado cada clase elige un/a representante o presidente/a y un/a vicepresidente/a. Los niños que resultan elegidos tienen como tarea representar los intereses de sus compañeros ante la dirección del colegio. Para que esto sea posible, en cada clase se conforma un Klassenrat o consejo estudiantil. En ese ámbito los estudiantes se reúnen una vez por semana para discutir temas tales como problemas entre compañeros o con algún maestro. Los jefes de curso presencian las reuniones del Klassenrat, pero no tienen ni voz ni voto; su función es solo orientadora. Fin del preámbulo.

En respeto a la última norma de educación emitida por la autoridad competente en el estado de Rheinland-Pfalz, los representantes de las seis clases de la primaria am Eichenhain se reunieron hoy con la directora del colegio para elegir al representante escolar (Schülersprecher). La sesión de este significativo parlamento escolar se inició con una pequeña dinámica grupal en la que los representantes de cada curso hablaron sobre las tareas que debe realizar un representante escolar. En la siguiente etapa, los niños hablaron sobre las cualidades y características con las que debería contar un representante escolar, los aspectos que los niños eligieron de una lista fueron por orden de importancia los siguientes: que sea justo, que sea amigable, que le guste ayudar, que sea apreciado por los otros alumnos, que sea capaz de pedir disculpas, que tenga sentido del humor, que sepa expresarse y que sea apreciado por los maestros. Que sea justo, por sobre todas las cosas, los niños eligieron esta característica que tanta falta le hace a este mundo tan loco.

Una vez que todos los presentes quedaron de acuerdo tanto con las tareas que debe cumplir un representante escolar como con las características que éste debe tener, la directora dio paso a la elección del mismo. Tres niños se postularon para cubrir el puesto y acto seguido se llevó a cabo la votación (voto secreto). Lenya, representante del cuarto grado, ganó con la mayoría absoluta (50% más uno) y se convirtió así en la primera representante escolar de la primaria Eichenhain. Lo más impresionante de todo, es la madurez y la seriedad con la que estos pequeños desarrollaron todo el proceso, un magnífico ejercicio de democracia y política que se inicia en la infancia. Así se cultivan ciertos valores fundamentales, uno de ellos, el respeto a las normas.

Hoy también presencié una conferencia docente en la escuela, es decir una reunión de profesores. Allí tuve  la oportunidad de presentarme y de compartir las ideas que me gustaría llevar a cabo en la escuela. Todas fueron aprobadas, pero se las haré saber en su momento J

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