18 de noviembre de 2015

Aprendiendo a enseñar 8: Los cereales y la noche de paz




Avena, centeno, cebada, trigo; todos cereales que pueden consecharse en Alemania, pero ¿cómo hacemos para diferenciar una planta de la otra? ¿Cuál es cuál? (La solución, mañana en este mismo blog ;)) Hoy los niños del tercer grado (paralelo a) se ocuparon de este tema en la clase de Sachkunde (ciencias naturales). Algunos de ellos conocen muy bien cada una de estas plantas y sus características principales, pues se trata de niños que provienen de pueblos en los que sus padres o abuelos se dedican a la agricultura. Tengo que reconocer que durante toda la década que pasé en Alemania jamás fui capaz de diferenciar estos cereales con los que se hacen panes de todo tipo (el Roggenbrot por ejemplo, pan de centeno).

El tercer grado (paralelo a) tiene como jefe de curso al único profe varon de la escuela. Son 12 niños en total, 6 varones y 6 niñas. Como es común en las escuelas, suele suceder a veces que los o las más revoltos@s están juntos en la misma clase, así sucede también en el tercero a de la primaria del Bosquecillo de los Robles. A muchos niños les cuesta prestar atención por periodos largos y se distraen con facilidad. Sobre todo en el tercero a como en el tercero b se imparten las clases –como decimos en español– de forma bancaria o „frontal“ como la llaman en alemán. Esta educación bancaria es la que predomina en la primaria am Eichenhain. Como me explican algunas colegas de la escuela, es un poco complicado hacer otro tipo de actividades en el aula puesto que los chicos se dispersan con rapidez. Personalmente pienso que también tiene que ver con cierta cultura educativa que es diferente en cada país. A  mí me costaría un poco no hacer actividades que impliquen movimiento en el aula, por lo menos esa es mi experiencia como profesora de alemán como lengua extranjera. Es muy difícil hacer todas las clases solo con juegos y dinámicas, pero el movimiento permite una forma de aprendizaje activa que favorece la retención de contenidos en el cerebro. Pero repito, yo soy profe de alemán como lengua extranjera y no sé cómo me vendría dar clases de matemáticas o de enseñanza global, habrá que probar.

El consejo estudiantil o Klassenrat funciona de forma un poco distinto al del cuarto grado, según me contó el jefe de curso, es él quien todavía dirige activamente las sesiones del consejo, por lo menos hasta que los chicos tomen el asunto con mayor responsabilidad y en sus propias manos.

Aquí, en el estado de Rheinland-Pfalz, los niños asisten a la escuela primaria hasta el cuarto grado. Al culminar este ciclo tienen dos opciones para seguir su formación: los que hayan demostrado un rendimiento académico notable pueden asistir a un Gymnasium, es decir un instituto de enseñanza secundaria al que van en Alemania los estudiantes que posteriormente quieren seguir estudios en una universidad. Los alumnos que no demostraron tal rendimiento pueden ir a una Realschule o Realschule Plus o instituto de enseñanza al que asisten los estudiante que porteriormente quieren cursar estudios superiores de ciencias aplicadas (técnicas). Lastimosamente esta clasificación suele marcar la vida de un estudiante y ojo que este pensamiento  no es mío, esa es la opinión de los colegas por aquí. Personalmente pienso que un niño de cuarto grado no es lo suficientemente maduro como para saltar a un nivel de Gymnasium; sin embargo ese es el sistema que funciona hasta ahora. En última instancia son los padres los que deciden a qué escuela enviar a sus hijos después de la primaria y ya que la mayoría apunta a un grado universitario, hay muchos niños que fracasan en el Gymnasium, esto es lo que me comentó Christiane.

A otra cosa. Hoy surgió la idea de que mi pequeño grupo de alumnos que aprende español preparara la primera celebración de navidad de la escuela. Me emocionó la idea y en el acto me puse a buscar una sencilla canción de navidad para que mis chicos la interpreten el 27 de noviembre que es, además, mi último día en la escuela.

Hoy Christiane, la directora de la escuela y mi anfritriona me visitó en la clase de español y aprendió con nosotros a saludar y los colores. Con ella también practicamos las primeras líneas de noche de paz, noche de amor. Tengo dos niños, de tercer y cuarto grado respectivamente, que aprenden con rapidez. Mi grupo de español es un grupo multigrado, pero al momento de jugar y de aprender eso no le importa a nadie.

Por cierto que el despertador y yo hemos tenido un pésimo momento el día de hoy. El con su cantaleta a las 5:45 y yo con mi sueño hasta las 6:11. Pero como ya lo había mencionado antes, nuestra relación funciona.

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