20 de noviembre de 2015

Aprendiendo a enseñar 10: Inglés como lengua extranjera



Viernes. Hoy cumplo catorce días laborales en la primaria del Bosquecillo de los Robles en Alemania. Mi cálculo global indica que he pasado ya unas 80 horas compartiendo con colegas, educadoras y alumnos en la escuela. A la fecha he pasado un día completo de clases con cada uno de los cursos de la primaria; seis en total. En algunos casos he pasado más tiempo, en el cuarto grado por ejemplo. He impartido hasta ahora cuatro clases de Landeskunde sobre Bolivia y ocho clases de español. Mis ansias de volver no tienen cálculo posible.

Esta mañana la oscuridad era plena cuando salimos de casa de Christiane para ir al colegio. La lluvia fue persistente durante todo el día, así que los niños tuvieron que apegarse a la Regenpause (recreo de lluvia) y permanecer en sus aulas durante 20 largos minutos. 

Hoy enfoqué mis observaciones de campo en las clases de inglés como lengua extranjera. En Alemania los niños aprenden inglés como lengua extranjera desde el primer grado, por lo menos en la mayoría de las escuelas públicas. En la primaria am Eichenhain las clases de inglés se imparten solo una vez a la semana, lo cual –según Christiane, du directora–, es muy poco para poder aprender una lengua extranjera de manera aceptable. Comparto el criterio. Las profesoras que dan inglés son también las jefas de curso, y en el caso de Christiane, ella da clases de inglés en su curso y en el segundo grado. En las clases que ví hoy pude identificarme bastante con la metodología que se utiliza y definitivamente estas horas de idioma son mucho más dinámicas que las clases de otras materias. Como lo escribí hace un par de días, habrá que probar con otras materias. Hasta ahora mi experiencia docente a abarcado el área de la enseñanza del alemán o del español como lenguas extranjeras.

De vuelta en casa esperaba poderme encontrar con un paisano orureño con el que había quedado ayer para hoy, lastimosamente no se pudo, pero de todas maneras disfruté de los waffles calientitos y sabrosos que hizo Christiane para la hora del té. Más tarde habrá pizza hecha también por ella, desde la masa y entre tanto he colgado ya mi ropa recién lavada, le he mostrado unos cuantos pasos de tango a la sonriente Christiane y sigo intentando inventar un atuendo para mañana en la noche, puesto que mis anfitriones me invitaron a una gala (no dejarse obnubilar por la palabra) de baile en Trier, la ciudad más „grande“ y cercana a Salmtal. Veremos. 



Solución: Trigo (Weizen), centeno (Roggen), cebada (Gerste), Avena (Hafer).





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