1 de abril de 2011

¡Auf wiedersehen Deutschland! ¡Hasta luego Alemania!

Ayer por la noche me fui al Ladys Night que organizó Karstadt, una conocida tienda por departamentos de la apacible ciudad de Karlsruhe. Llegué -en mi bicicleta azul- como a las diez y media de la noche, cuando faltaba media hora para que el sonado evento femenino terminara, porque en Alemania una invitación tiene comienzo y fin claramente estipulados. Al margen de las jugosas ganancias que seguramente Karstadt recaudó la noche de ayer, fue para mí una linda manera de despedirme de esta Alemania tan intensa que me cobijó durante los últimos (casi) nueve años de mi vida y que me ha enseñado y me ha dado tanto (una hermosa familia y una interminable lista de amigos y amigas a los que nunca olvidaré).

Todas la mujeres que visitaron la tienda ayer, estaban como sacadas de su casilla -textualmente hablando- reilonas y dicharacheras; a todas nos obsequiaron con copas de champán servidas por esbeltos jovencitos que circulaban entre las damas mostrando sus bien trabajados músculos pectorales (estaban sin camisa). En el departamento de enseres domésticos, el chef invitado regaló a las féminas un show divertídisimo en el que cantó una de las más conocidas letras de Eros Ramazzotti (Dedicado para los que están enamorados). Había que ver cómo bailaban, gritaban y cantaban esas mujeres alemanas. ¡Divino! 

Me quedo con esas sonrisas, me voy sonriente y guardando una lágrima en el fondo por las despedidas que todavía nos quedan por superar. No es que me falte qué decir... lo saben la mariposa acuática y el corazón, pero la intensidad de este vértigo del retorno sobrecoge. La tierra llama, mi autoexilio se acaba, GRACIAS ALEMANIA... Bolivia, te quiero como siempre.


P.D. Un beso especial a Madrid, España... por el primer año de todos estos años :)

Otras voces y palabras

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