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Mostrando las entradas de septiembre, 2011

¡Taxiii, taxiii!

Algunas definiciones imprescindibles para leer lo que sigue:
Taxi: “El taxi es un vehículo de alquiler con conductor (taxista) que se utiliza en el servicio de transporte de uno o un grupo pequeño de pasajeros por contrato. Usualmente, en modos de transporte público, los lugares donde se recoge y se deja al pasajero se deciden por el proveedor (oferente), mientras que en el caso del taxi, el usuario (demandante) los determina. Es decir, a diferencia de los otros tipos de transporte público, como son las líneas del metro, tranvía o del autobús, el servicio ofrecido por el taxi se caracteriza por ser puerta a puerta. La palabra «Taxi», según el Diccionario de la Real Academia Española, es una forma abreviada de la palabra «taxímetro», que a su vez deriva del griego τάξις, «tasa» y el griego μέτρον, que significa «medida».

Si alguien cree que ser taxista es fácil, pues se equivoca rotundamente. Ser taxista es el oficio más difícil y sacrificado del mundo. Ojo, que yo me refiero a los taxis…

Pachamama desordenada

¿Sabe usted qué fue el paro cívico de los corajudos citadinos paceños el pasado 16 de septiembre? Un disparo silencioso que resuena todavía en las orejas de muchos sordos. Pero el problema no está sólo en los sordos, ni en los difusos límites municipales, ni en el absurdo político de los oficialistas de Palca, Achocalla y Mallasa, que intentaron tomar las subalcaldías de Obrajes, Mallasa, Hampaturi y Zongo. El problema de fondo radica en el desorden en el que hemos sumergido a la Pachamama, o dicho de otra manera, la gran materia pendiente -entre muchas otras en Bolivia- sigue siendo el ordenamiento territorial. La tierra que habitamos requiere de un orden, en todos los sentidos, eso está claro, pero literalmente hablando requiere también de un orden territorial.

Los técnicos y desarrollistas bolivianos de la década de los 90 definieron el ordenamiento territorial como un proceso de organización del uso y la ocupación del territorio, en función de sus características biofísicas, socio…

El TIPNIS y la grotesca desnudez de la mentira

No sé qué es más indignante, si el tono de soberbia que emplean los ministros de Estado para ningunear a los indígenas del oriente a los que han convertido en monstruosos entes dependientes del imperialismo yanqui (vía teléfono), o la incompetencia voluntaria y absoluta del Gobierno para solucionar un conflicto que podría reeditar las aciagas consecuencias del octubre negro de 2003. ¿Exagero? ¡Ojalá!

La ceguera, la necedad y la tozudez son los ingredientes que a nadie le hacen falta si en verdad existiera una auténtica voluntad de diálogo. Y dialogar significa en primer lugar aprender a escuchar el mensaje del emisor, ubicarse en un contexto de cierto equilibrio comunicativo y en el caso concreto del Estado Plurinacional, apelar a su propio discurso en defensa de los indígenas marginados de este país.

Si regresamos a la foja cero de la polémica que ha desatado la construcción del Tramo II de la carretera Villa Tunari-San Ignacio de Moxos, nos encontramos ante un conflicto medioambient…

La metamorfosis de la calle

Se esfumó. Se esfumó nomás el „silencio“ con el que empezó este (Medio)Día del Peatón, por lo menos en el centro de La Paz. Fue lindo –y único– escuchar a los pajaritos que revolotean la cabeza de Doña Isabel La Católica y el repicar de las campanas de quién sabe qué iglesia del barrio. Cero bocinazos, cero estrés, nada de proferir mensajes de grueso calibre a los sicarios del volante que día a día nos ponen las pelos de punta: “¡Está en rojo, imbécil!” Nada de volverse tuerto con un ojo en el semáforo y otro en la calzada.



La metamorfosis de las calles debería repetirse con más frecuencia, unas dos o tres veces al año (como en Cochabamba), ¡claro que sí! El peatón se lo merece, especialmente en una ciudad como La Paz, en la que el tráfico es un monstruo caprichoso e inaudito. Los pocos autos que circularon –quién sabe porqué oscuras razones– respetaron al peatón, condujeron con los ojos bien abiertos, de puntillas sobre el acelerador. Esas calles que en su cotidiano vivir se arropan d…