27 de noviembre de 2015

Aprendiendo a enseñar 15: La despedida



Último día en la Primaria del Bosquecillo de Robles. Fin de mi retiro pedagógico, vuelvo a casa.

Hoy la escuela celebró el primer adviento. Todos los niños de la escuela se acomodaron en el pasillo de la entrada y en las gradas. Mi clase de español inició la celebración con la canción que veníamos preparando desde hace dos semanas más o menos. Fue lindo verlos cantar e interpretar la pequeña escena de nacimiento viviente que organizaron ellos mismos. Me tocó agradecer a todos los niños y a los colegas por el tiempo que me obsequiaron durante estas tres semanas. Fue un momento muy lindo y emocionante.

Durante el resto de la mañana me acerqué a cada curso para despedirme. Los niños se mostraron cariñosos y más de uno me dijo que me extrañaría, otros me preguntaron si volvería el próximo año, otros me abrazaron. La clase de Christiane me preparó un lindísima presentación musical de despedida y un sobre en el cada niño me escribió un pequeño texto de despedida y un dibujo.

El queque de quinua que Christiane y yo horneamos ayer para compartirlo hoy con los colegas salió bien y aunque su sabor no es usual, o por lo menos no es al que están acostumbrados, los colegas lo probaron; pero más tarde fueron los niños los que acabaron con él. Muy pocos saben qué es la quinua y todo lo que puede prepararse con ella.

Antes de las tres de la tarde un grupo de niños me esperó en la puerta para darme otro abrazo de despedida y unos regalitos. Me fui sonriente, agradecida y emocionada. Hasborn quedó atrás con sus 600 habitantes, en mi corazón quedarán los 98 niños y los siete maestros de la primaria del Bosquecillo de Robles que me abrieron las puertas de sus aulas y que compartieron conmigo este tiempo.

Tras cuatro horas batallando con mis maletas, por fin puedo verlas cerradas y listas para marchar. Último día en la Primaria del Bosquecillo de Robles. Fin de mi retiro pedagógico, vuelvo a casa.

26 de noviembre de 2015

Aprendiendo a enseñar 14: Frau Lopi



Jule es una pelirroja de lo más dulce que hay. Tiene 7 años y está en el primer grado (paralelo a) y hoy tuvo la hermosa ocurrencia de llamarme Frau Lopi. Frau Lopi aquí y allí. Así comienzo a despedirme de la Primaria del Bosquecillo de Robles, así voy cerrando este retiro pedagógico que me ha enseñado muchas cosas de mí misma, del mundo que me rodea y de todo lo que me hace falta en este momento.
Hoy fue un día especial para los niños del primer grado, recibieron la visita de las educadoras que los atendían en el Kindergarten. La verdad es que no todos los niños se alegraron con la visita y no es que lo hayan demostrado, lo dijeron claro como el agua en los días pasados. No hay nada como la inocencia y la sinceridad de un niño. A mí me pareció interesante la visita, las educadoras no solo pudieron ver a los niños en el aula, sino que también conversaron con sus actuales maestras sobre el desarrollo de cada uno de los pequeños. De esta manera el Kindergarten puede replantear o ratificar su trabajo con los niños.

La breve presentación de la canción de navidad que mis niños de la clase de español harán mañana ha terminado de tomar forma. Fueron ellos mismos quienes organizaron un nacimiento viviente para interpretar la canción. Veremos qué tal nos va mañana, en todo caso yo me siento satisfecha, porque en muy corto tiempo los niños aprendieron la canción y la van a interpretar delante de toda la primaria. Ellos están felices y emocionados. Hoy también preparamos unas cartulinas con todo lo aprendido y las colgamos en la pizarra de novedades de la escuela.

Entre tanto, en la escuela se respira ya la Navidad. Hay un hermoso árbol en la entrada y la puerta principal está completamente adornada. Vamos, viernes, te estoy esperando.  

25 de noviembre de 2015

Aprendiendo a enseñar 13: El Streptococcus mutans y Bernkastel




Se acaba un larguísimo miércoles. Llegamos a Hasborn rosando los cero grados centígrados. Una delgada capa de nieve y otra un poco más gruesa de neblina nos dieron la bienvenida en la primaria del Bosquecillo de Robles.

Hoy salí por primera vez en estas tres semanas al recreo en el pequeño patio de la escuela. Aunque la nieve no era más que un adorno sobre los tejados y los arbustos, varios niños se las ingenieron para hacer bolas de nieve e intentos de muñecos. El recreo duró como todos los días, 20 minutos al cabo de los cuales entré corriendo en busca de una taza de té. Frío, frío, frío.

Hoy visité nuevamente el primer grado (paralelo b). Es uno de los cursos que más me ha gustado visitar en estas casi tres semanas. Los niños tienen rituales establecidos que además se identifican con canciones muy divertidas que, aunque infantiles, tienen ritmos modernos que ponen a los niños a bailar.

De acuerdo a lo planificado para este miércoles, un dentista visitó hoy la escuela con el objetivo de revisar los dientes de los niños del primer y segundo grado y de ofrecer una charla educativa sobre higiene bucal a los niños de tercer y cuarto grado. El Dr. Jung hizo su mejor esfuerzo para hacer que los niños entendieran cuál es el proceso patológico-científico de la creación de una carie (Streptococcus mutans, por su nombre científico) en un diente. Cuando el Dr. Jung les pidió a los niños que guardaran silencio, les recordó amigablemente que ya no estaban en el Kindergarten. Claro, los niños de primer grado han pasado ya dos larguísimos meses en la primaria (aquí el año escolar comienza a finales de septiembre) y deberían comportarse a la altura.  En el cuarto grado su charla fue por supuesto, más elocuente y cuando faltaban apenas 7 minutos para que concluyeran la clase, todavía no había explicado el proceso práctico del cepillado de los dientes. Mi conclusión: hay quienes pueden trabajar con niños y hay quienes definitivamente no.
 
Hoy tuve siete niños en la clase de español. Estoy gratamente sorprendida con Gabriel y sobre todo con Emma. Las ganas de aprender que tiene esa niña motivan a cualquier maestro.

Después de la escuela ya no había nieve, el sol sediento de ella salió por un par de horas y regresó a su guarida sin más. Pero Christiane, su esposo y yo fuimos de paseo a Bernkastel, un pueblito divino que está ubicado a orillas del río Mosela y al que definitivamente vale la pena visitar de noche y en tiempo de navidad. Así voy acariciando el jueves. 

24 de noviembre de 2015

Aprendiendo a enseñar 12: El diente de Ben



Martes. Hoy vi caer nieve en Hasborn. Eran copos pequeñitos y sin embargo se distinguía en cada uno de ellos una forma estrellada perfecta. El frío está por tanto, al orden del día.

Hoy impartí la última clase de Landeskunde sobre Bolivia. El tercer grado (paralelo a) me escuchó con mucha atención e interés. A diferencia de otras clases, en esta conversé con los niños sobre el idioma que se habla en Bolivia, les dije que no era el „boliviano“, sino el español, les conté que vivo en el piso 19 de un edificio en el centro de La Paz y que a diferencia de Alemania, en el campo en Bolivia uno puede viajar kilómetros de kilómetros sin ver una sola casa en el horizonte. Se quedaron muy sorprendidos, tan sorprendidos como los papás de Christiane el fin de semana que los visitamos. Ambos -mamá y papá- concluyeron su asombro con una pregunta/respuesta: Con ascensor, ¿no?

En la clase de matemáticas en el cuarto grado no me pude aguantar las ganas de recortar las figuras geométricas con la que todos los niños estuvieron ocupados por espacio de media hora aproximadamente. Mis figuras no quedaron nada mal.

A la hora del almuerzo, los niños me pidieron hoy por segunda vez que dijera la oración en español. Como hace algunos días, hoy volví a ver un montón de platos de sopa (crema de papá y brócoli) que fueron devueltos sin haber sido probados siquiera. Y debo confesar que salí del comedor unos cuantos minutos antes que todos los niños porque estaban bastante bulliciosos. Como en todas partes del mundo, algunos de estos niños todavía no identifican sus límites y como almuerzan solos, solamente vigilados por la dulcísima Frau Schmits, entonces el cuadro puede tornarse insoportable.
 
La nota de hoy la hizo Ben, es el más pequeñito del primer grado. „Accidentalmente“ Amy lo golpeó en la boca y uno de sus dientes salió volando de su boca hasta el suelo. Su  mamá llamó hoy a Christiane para pedirle que por favor buscaran el dientencito en el aula. Mañana sabremos si fue posible hallarlo, de otra manera el Hada de los Dientes o „die Zahnfee“ no llegará a visitar a Ben.

Entre otros datos interesantes, Christiane me explicó hoy que los profesores de religión deben contar con una autorización especial de la Iglesia Católica para impartir clases en los colegios. Que yo sepa, esto no funciona así en Bolivia, ¿o sí? En otras palabras, no cualquier profe puede impartir esta materia en Alemania, o por lo menos en el estado de Rheinland-Pfalz.

Más datos interesantes. En la primaria del Bosquecillo de los Robles la biblioteca escolar es atendida por mamás voluntarias que van todos los días a la escuela para prestar libros y mantener la biblioteca en orden. El primer y segundo grado también cuentan con un grupo de mamás voluntarias que van al colegio una dos veces por semana durante las clases de alemán y practican lectura de comprensión con los alumnos. El curso se reparte en grupos pequeños y de esa manera los chicos pueden practicar más. Ayer me tocó suplir en el segundo grado a una de esas mamis que no pudo ir al a escuela.  

Avizorando el punto final, voy convirtiendo este martes en miércoles aunque el reloj me dé la contraria con su imperturbable verdad. 

23 de noviembre de 2015

Aprendiendo a enseñar 11: Warme Dusche – ducha caliente


  
Ha sido un lunes „profesional“. Un lunes de esos que te recuerdan que, desde que amanece, y no importa dónde estés, es su majestad Día de la Semana I. Los lunes son los mismos en todas partes del planeta. Pero bien, superadas las primeras horas de este LUNES, miro con entusiasmo e ilusión mis últimos días de trabajo y observación en la primaria del Bosquecillo de Robles en Hasborn. He comenzado mi cuenta „regresiva“.

Hoy me tocó dar clase de Landeskunde sobre Bolivia en la clase más numerosa de la escuela, el segundo grado que tiene 23 alumnos. A diferencia de todas las otras clases que ya he visitado con mi Landeskunde, esta fue la primera clase en la que los niños identificaron los colores de la bandera boliviana con los colores de un semáforo. Excelente técnica nemotécnica para recordar esa información.

Pero creo que lo más lindo de hoy fue „la ducha caliente“ o warme Dusche. Durante la quinta hora acompané a Christiane al seminario, Arbeitsgemeinschaft o AG en alemán, sobre resolución de conflictos o Streitschlichtung. Pero vayamos por partes. Las AG son actividades extracurriculares que los niños llevan a cabo una vez finalizada la jornada escolar. Las AG pueden ser actividades deportivas o culturales o de otro tipo. En la primaria am Eichenhain se ofrecen AG de manualidades, lectura, tenis de mesa, tenis, música, etc. La AG de Streitschlichtung o resolución de conflictos es una de estas actividades. Su objetivo es el de preparar a los alumnos como mediadores de conflictos entre los estudiantes de la escuela. Estos ninos portan una identificación especial durante los recreos y pueden intervenir en conflictos que se susciten en este tiempo. Así también son solicitados por otros alumnos para solucionar dificultades.
 
A parte de juego de roles en los que los niños deben actuar como mediadores en diferentes situaciones creadas, en cada sesión de la AG de resolución de conflictos, los alumnos aprenden un juego social que les permite desarrollar competencias socioafectivas que requieren para ser mediadores. Hoy practicaron con la „ducha caliente“. Todos los niños se sientan en círculo, en el medio se pone uno de ellos. Cada uno de los niños que se encuentra en el círculo se dirige al compañero del medio para decirle qué cosas le gustan de él o ella, o que aspectos de su carácter o de su persona le parecen positivos. Al finalizar la ronda los niños presentes le pidieron a Christiane que yo también me sentara al medio. Fue verdaderamente una ducha caliente, reparadora y balsámica para mí, lo justo y necesario para darle aliento a esta última semana en mis poblados.

Después de la escuela me escapé a Trier. Hoy se inició el Weihnachtsmarkt o mercado de navidad. Me tomé un Glühwein (vino caliente con especias y frutas) calientito, que por cierto fue invitación del paisano orureño con el que finalmente pude encontrarme hoy y ahora me dispongo a esperar el martes que después se convertirá en miércoles y así sucesivamente. 

20 de noviembre de 2015

Aprendiendo a enseñar 10: Inglés como lengua extranjera



Viernes. Hoy cumplo catorce días laborales en la primaria del Bosquecillo de los Robles en Alemania. Mi cálculo global indica que he pasado ya unas 80 horas compartiendo con colegas, educadoras y alumnos en la escuela. A la fecha he pasado un día completo de clases con cada uno de los cursos de la primaria; seis en total. En algunos casos he pasado más tiempo, en el cuarto grado por ejemplo. He impartido hasta ahora cuatro clases de Landeskunde sobre Bolivia y ocho clases de español. Mis ansias de volver no tienen cálculo posible.

Esta mañana la oscuridad era plena cuando salimos de casa de Christiane para ir al colegio. La lluvia fue persistente durante todo el día, así que los niños tuvieron que apegarse a la Regenpause (recreo de lluvia) y permanecer en sus aulas durante 20 largos minutos. 

Hoy enfoqué mis observaciones de campo en las clases de inglés como lengua extranjera. En Alemania los niños aprenden inglés como lengua extranjera desde el primer grado, por lo menos en la mayoría de las escuelas públicas. En la primaria am Eichenhain las clases de inglés se imparten solo una vez a la semana, lo cual –según Christiane, du directora–, es muy poco para poder aprender una lengua extranjera de manera aceptable. Comparto el criterio. Las profesoras que dan inglés son también las jefas de curso, y en el caso de Christiane, ella da clases de inglés en su curso y en el segundo grado. En las clases que ví hoy pude identificarme bastante con la metodología que se utiliza y definitivamente estas horas de idioma son mucho más dinámicas que las clases de otras materias. Como lo escribí hace un par de días, habrá que probar con otras materias. Hasta ahora mi experiencia docente a abarcado el área de la enseñanza del alemán o del español como lenguas extranjeras.

De vuelta en casa esperaba poderme encontrar con un paisano orureño con el que había quedado ayer para hoy, lastimosamente no se pudo, pero de todas maneras disfruté de los waffles calientitos y sabrosos que hizo Christiane para la hora del té. Más tarde habrá pizza hecha también por ella, desde la masa y entre tanto he colgado ya mi ropa recién lavada, le he mostrado unos cuantos pasos de tango a la sonriente Christiane y sigo intentando inventar un atuendo para mañana en la noche, puesto que mis anfitriones me invitaron a una gala (no dejarse obnubilar por la palabra) de baile en Trier, la ciudad más „grande“ y cercana a Salmtal. Veremos. 



Solución: Trigo (Weizen), centeno (Roggen), cebada (Gerste), Avena (Hafer).





19 de noviembre de 2015

Aprendiendo a enseñar 9: 19 de noviembre





Son las cuatro de la tarde y nueve minutos de un 19 de noviembre que me hace temblar de emoción. Simón, mi hijo menor, cumple hoy 7 añitos y todavía me parece ver sus 55 centímetros y 4.090 gramos entre mis brazos el día que nació. El 19 de noviembre aquel, la ciudad de Karlsruhe amaneció vestida de blanco por la nieve. Era otoño. Hoy las calles de Hasborn, el pueblecito en el que se encuentra la primaria del Bosquecillo de los Robles están empapadas de lluvia, anuncio de la nevada que caerá en los próximos días. No me queda duda de que Dios es el creador de sorpresas más impresionante que hay, lo digo porque jamás hubiese pensado estar en un día como hoy en esta Alemania que permanence en mí.

Hoy me desperté en Bolivia y creo que pasé buena parte de la mañana allí, abrazando a mis pequeños y a mi media toronja. Pero el tiempo no se detiene y hoy me tocó dar clase de Landeskunde sobre Bolivia en el primer grado, paralelo a y en el cuarto grado. A los niños de cuarto les conté que La Paz está como a 4000 metros sobre el nivel del mar. Christiane me ayudó con la referencia del Erbeskopf, el pico más alto de Rheinland-Pfalz que tiene más de 800 metros de alto. Entonces los niños calcularon que La Paz se encuetra a una altura cinco veces mayor que la del Erbeskopf. Inimaginable. El nombre del lago Titicaca ocasionó risas; hay palabras que no necesitan traducción.

Por la tarde me tocó la clase de español, cada vez se suman más niños al grupo y es lindo verlos aprender. Estamos preparando nuestro pequeño coro navideño y aunque el canto y yo no somos precisamente de la misma estirpe, nuestra canción está saliendo adelante. Ayer le dije a Christiane que he vuelto a dar clases de español después de varios años y es la primera vez que lo hago con niños. Aquí se puede ver una pequeña publicación sobre la actividad realizada hoy con el cuarto grado.

Y se acabó por hoy. Me voy a tomar el nublado de la calle, a caminar un poco y a brindar (con agua de lluvia) por la vida y las sorpresas de papá Dios.

18 de noviembre de 2015

Aprendiendo a enseñar 8: Los cereales y la noche de paz




Avena, centeno, cebada, trigo; todos cereales que pueden consecharse en Alemania, pero ¿cómo hacemos para diferenciar una planta de la otra? ¿Cuál es cuál? (La solución, mañana en este mismo blog ;)) Hoy los niños del tercer grado (paralelo a) se ocuparon de este tema en la clase de Sachkunde (ciencias naturales). Algunos de ellos conocen muy bien cada una de estas plantas y sus características principales, pues se trata de niños que provienen de pueblos en los que sus padres o abuelos se dedican a la agricultura. Tengo que reconocer que durante toda la década que pasé en Alemania jamás fui capaz de diferenciar estos cereales con los que se hacen panes de todo tipo (el Roggenbrot por ejemplo, pan de centeno).

El tercer grado (paralelo a) tiene como jefe de curso al único profe varon de la escuela. Son 12 niños en total, 6 varones y 6 niñas. Como es común en las escuelas, suele suceder a veces que los o las más revoltos@s están juntos en la misma clase, así sucede también en el tercero a de la primaria del Bosquecillo de los Robles. A muchos niños les cuesta prestar atención por periodos largos y se distraen con facilidad. Sobre todo en el tercero a como en el tercero b se imparten las clases –como decimos en español– de forma bancaria o „frontal“ como la llaman en alemán. Esta educación bancaria es la que predomina en la primaria am Eichenhain. Como me explican algunas colegas de la escuela, es un poco complicado hacer otro tipo de actividades en el aula puesto que los chicos se dispersan con rapidez. Personalmente pienso que también tiene que ver con cierta cultura educativa que es diferente en cada país. A  mí me costaría un poco no hacer actividades que impliquen movimiento en el aula, por lo menos esa es mi experiencia como profesora de alemán como lengua extranjera. Es muy difícil hacer todas las clases solo con juegos y dinámicas, pero el movimiento permite una forma de aprendizaje activa que favorece la retención de contenidos en el cerebro. Pero repito, yo soy profe de alemán como lengua extranjera y no sé cómo me vendría dar clases de matemáticas o de enseñanza global, habrá que probar.

El consejo estudiantil o Klassenrat funciona de forma un poco distinto al del cuarto grado, según me contó el jefe de curso, es él quien todavía dirige activamente las sesiones del consejo, por lo menos hasta que los chicos tomen el asunto con mayor responsabilidad y en sus propias manos.

Aquí, en el estado de Rheinland-Pfalz, los niños asisten a la escuela primaria hasta el cuarto grado. Al culminar este ciclo tienen dos opciones para seguir su formación: los que hayan demostrado un rendimiento académico notable pueden asistir a un Gymnasium, es decir un instituto de enseñanza secundaria al que van en Alemania los estudiantes que posteriormente quieren seguir estudios en una universidad. Los alumnos que no demostraron tal rendimiento pueden ir a una Realschule o Realschule Plus o instituto de enseñanza al que asisten los estudiante que porteriormente quieren cursar estudios superiores de ciencias aplicadas (técnicas). Lastimosamente esta clasificación suele marcar la vida de un estudiante y ojo que este pensamiento  no es mío, esa es la opinión de los colegas por aquí. Personalmente pienso que un niño de cuarto grado no es lo suficientemente maduro como para saltar a un nivel de Gymnasium; sin embargo ese es el sistema que funciona hasta ahora. En última instancia son los padres los que deciden a qué escuela enviar a sus hijos después de la primaria y ya que la mayoría apunta a un grado universitario, hay muchos niños que fracasan en el Gymnasium, esto es lo que me comentó Christiane.

A otra cosa. Hoy surgió la idea de que mi pequeño grupo de alumnos que aprende español preparara la primera celebración de navidad de la escuela. Me emocionó la idea y en el acto me puse a buscar una sencilla canción de navidad para que mis chicos la interpreten el 27 de noviembre que es, además, mi último día en la escuela.

Hoy Christiane, la directora de la escuela y mi anfritriona me visitó en la clase de español y aprendió con nosotros a saludar y los colores. Con ella también practicamos las primeras líneas de noche de paz, noche de amor. Tengo dos niños, de tercer y cuarto grado respectivamente, que aprenden con rapidez. Mi grupo de español es un grupo multigrado, pero al momento de jugar y de aprender eso no le importa a nadie.

Por cierto que el despertador y yo hemos tenido un pésimo momento el día de hoy. El con su cantaleta a las 5:45 y yo con mi sueño hasta las 6:11. Pero como ya lo había mencionado antes, nuestra relación funciona.

17 de noviembre de 2015

Aprendiendo a enseñar 7: El despertador, das Matschwetter y la guerra de almohadones




Cuando una parvularia es la que se enferma, entonces el colegio es el que tiene un problema. Hoy por la tarde faltó Frau Leister, una de las tres encargadas de la „guardería“ de la primaria am Eichenhain. Para entender mejor lo que esto significa, he aquí el horario escolar y de guardería de la escuela de lunes a viernes:

7:45    Inicio del primer bloque de clases (primera y segunda hora)
9:10 Trinkpause o pausita destinada a que los niños beban algo en el aula o para que vayan al baño. Por lo general este primer bloque está destinado a las materias de alemán y matemáticas.
9:25 Frühstückspause o pausa del desayuno para que los  niños coman su merienda en el aula. Nadie sale a comerla al patio o fuera del aula. Los niños tienen que guardar todo su material y disponer de los pupitres para poder comer.
9:35    Primer recreo
9:55    Inicio de la tercera hora
10:40 Segundo recreo
10:55 Inicio de la cuarta hora
11:40 Tercer recreo para el tercer y cuarto grado; hora de salida para el primer y segundo grado. A partir de esta hora varios niños del primer y segundo grado se quedan en la „guardería“, algunos hasta las 2 de la tarde, los demás hasta las 4.
11:55 Inicio de la quinta hora para el tercer y cuarto grado.
12:40 Hora de salida para el tercer y cuarto grado. Los niños que deben quedarse se van a la „guardería“ y se quedan allí hasta las 2 de la tarde o hasta las 4.
13:00 Mittagessen – Almuerzo para los niños que se apuntaron para ello.
13:40 Todos los niños del almuerzo vuelven a la guardería.
13:45 A partir de esta hora los niños se dividen en tres grupos de alrededor de 12 niños cada uno: dos de tareas y el de juegos y en cada uno de ellos hay una encargada.
16:00 Cierre del horario de guardería y de la escuela. Y para mí, la hora de volver a casa de Christiane con Christiane.

Para estar a las 7:45 en el colegio, pongo el despertador a las 5:45, pero me levanto a las 6:00. Esta relación hipócrita entre el despertador y yo data de hace muchos años; así nos aceptamos y nos queremos él y yo.

A partir de las 11:40 es imprescindible que las encargadas de la „guardería“ estén presentes en la escuela para hacerse cargo de los niños, si falta una, es más complicado para las dos restantes. Pues bien, hoy me tocó suplir a Frau Leister en la sala de juegos. Tomando en cuenta que hoy llovió prácticamente todo el día y que los niños tuvieron que pasar el segundo recreo en el aula, me tocó un grupo de pequeños con muchas ganas de brincar, gritar y hacer una guerra de almohadones. A las 3 de la tarde me salvó Frau Bonato, otra de las encargadas y yo pude ir a dar mi clase de español.

Además hoy compartí el día con el primer grado, paralelo b. Me gustaron mucho sus rituales introducidos con música. Los niños reconocen cada melodía y saben lo que hay que hacer cuando suena alguna de ellas. Hoy practicaron la E y la e y claro, Amy discutió sin bajar la guardia, que Fisch (pez o pescado) se escribía con e. Con expectativa también visité hoy el seminario de jardinería de la escuela, se trata de una actividad extracurricular, sin embargo el Matschwetter(*) nos obligó a quedarnos en el aula.

(*Matschwetter: es lo que dice en el letrero que cuelga de la puerta principal de la escuela y que indica que el clima está lluviosoque hay lodo y charcos en el colegio).

16 de noviembre de 2015

Aprendiendo a enseñar 6: La sopa de verduras, la clase de música, mis reencuentros




Una „Tagesmutter“ en Alemania es una mamá que ofrece servicios de cuidado y atención a niños cuyos padres tienen que trabajar. Para poder trabajar como Tagesmutter es requisito indispensable estar registrada como tal con la autoridad competente y ofrecer las condiciones necesarias en su domicilio particular para poder recibir a otros infantes; es así que no cualquier mamá puede ser Tagesmutter.

Cuando la Tagesmutter se enferma, los padres tienen un problema; sobre todo en Alemania, un país en el que los abuelos, las abuelas, los tíos y las tías y demás parentela no están automáticamente a disposición de los niños. Sin embargo hay otras soluciones, hoy por ejemplo, un colega de la primaria del Bosquecillo de los Robles asistió a todas sus clases en compañía de su pequeño hijo de dos años. Fue el toque especial del día. Destaco especialmente que fue el papá el que tomó la decisión de ir a trabajar con el pequeño, y no es que sea algo común en este país. Aquí, por lo general, son las mujeres las que deben dejar de trabajar un tiempo, hasta que los niños cumplan la edad para ir al Kindergarten.

Hoy pasé el día con el segundo grado. Es la clase más numerosa del colegio con 23 alumnos. En la ronda inicial de la mañana, cada niño cuenta lo que hizo el fin de semana. Tres de los 23 niños informaron sobre lo ocurrido el viernes pasado en Paris. La maestra tematizó el asunto y asumo que varios de los niños entendieron, sin embargo muchos de ellos no se pueden imaginar la magnitud del atentado.

Hoy disfruté especialmente la clase de música en este curso. El profesor, el único varón del cuerpo docente y el papá que llevó hoy a su pequeño a clases, hace la clase de música guitarra en mano, los niños –no todos, como sucede en todos los colegios– participaron muy sonrientes y entretenidos.

Durante la hora del almuerzo me llamó la atención –por segunda vez– ver los platos prácticamente intactos de varios niños. La sopa de verduras de hoy  no fue del agrado de todos y muchos de ellos solo comieron pan y yogur. Con solo eso en la barriga tuvieron que volver a la escuela para hacer tareas y esperar a sus padres hasta las cuatro de la tarde. A estos niños les toca aprender a comer de todo o hambrear hasta que lleguen a casa. 

Entre tanto quedan tan solo dos semanas para terminar este „retiro pedagógico“. Para cargar energías y renovar ansias, el fin de semana me escapé a la civilización. Estuve el sábado y el domingo en Karlsruhe, la ciudad en la que pasé casi una década de mis cuarenta. Después de casi cinco años, el sábado me reencontré con todas las mamis que formaban parte de Krabbelgruppe (grupo de gateo). Me emocioné mucho. En la noche me tomé una copa de vino con Lorsy, mi querida Lorsy, una amiga colombiana que nos ayudó a cuidar a mis hijos durante nuestro paso por Alemania. El domingo me ví con mis antiguos docentes de la Universidad y mientras dábamos una vuelta mirando tiendas cerradas, calles vacías y citadinos domingueros, ¡zas!, aparece de pronto una cara conocida: era una exalumna del Goethe-Institut. El domingo estaba hecho con tal sorpresa.

De vuelta a mi pueblo me tocó hacer un trasbordo en una estación vacía, oscura y fría. Hoy me alegro de estar de nuevo entre los 2334 habitantes de Salmtal y tomando mi té con miel para exorcizar al resfrío que desde ayer en la noche me acaricia la garganta.

Otras voces y palabras

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