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Mostrando las entradas de febrero, 2009

¡Helau, Helau!

Martes de carnaval, 9:11 am. En Bolivia ha pasado ya el feliz jolgorio del carnaval, mis compatriotas se desperezan de la fiesta, algunos de ellos todavía no dando crédito a lo que sus ojos admiraron en la Capital del Folklore del país. Martes de ch´alla, estarán reventando los primeros cohetillos y cayendo de las copas las primeras gotas de coctelito para agasajar a la Pachamama.

Martes de carnaval, 14:11 pm. En Karlsruhe, Alemania se inicia el desfile de carnaval que –a nuestra manera- puede describirse más como una farándula callejera que como una entrada de carnaval. Las asociaciones carnavaleras –que podrían entenderse como nuestros conjuntos folclóricos- se suman al desfile con carros alegóricos de grandes dimensiones y en los que se han instalado equipos de música de potentes altavoces a cuyo paso amenizan el desfile con melodías que van desde las más típicas alemanas hasta las más modernas y pegajosas. Los miembros de dichas asociaciones llevan disfraces –que por supuesto nada …

Desempolvando recuerdos de carnaval...

De mañanita la despertó la emoción. El corazón le bailaba casi textualmente. Se asomó a la ventana y levantó la cortina esperando ver un día radiante y lleno de sol, sin embargo no fue así, el cielo estaba manchado de nubes grises y regordetas y de a jirones muy delgados se distinguía un azul sin igual. Cerró los ojos y juntó las manos sobre el pecho, le rogaba a la Virgen que no lloviera ni una gota.

Después del ruego comenzó la transformación. Sus largos cabellos se sujetaron en dos gruesas trenzas que le caían hasta la mitad de la espalda, espesas como negras se veían hermosas sobre su cuerpo desnudo.

Calzó en sus pies un par de botas oscuras de terciopelo y sobre ellas sobresalían las facciones de una colorida serpiente, de boca viva dispuesta a devorar su propia cola.

Sobre sus caderas se deslizó una pollera colorada y llena de lentejuelas brillantes y nacaradas y en su cuerpo una blusa escotada que le marcaba la silueta con toda perfección. Con las manos en la cintura se miró al e…