21 de mayo de 2014

De museos y sorpresas

La Paz está siempre en estado de metamorfosis. Un amanecer en esta ciudad nunca es igual al anterior y aunque la rutina suele instalarse como compañera, este lugar siempre nos guarda una sorpresa singular; una que tanto nos hace reír, llorar como estallar de bronca.

Sin embargo ya no es sorpresa por ejemplo, que la Larga Noche de Museos que ofrece La Paz a propios y extraños se haya convertido en la última década en una de las actividades culturales más importantes del año.  Sorpresa fueron para mí las colas que alegre y pacientemente formaron los visitantes ante las puertas de algunos museos que, en el cotidiano, desaparecen entre edificaciones que nadie considera como espacios culturales que se pueden visitar. Es el caso del Museo Elsa Paredes de Salazar o museo de muñecas ubicado en la Calle Rosendo Gutiérrez en Sopocachi. No, no tuve oportunidad de entrar. Había una cola que superaba las dos cuadras, precisamente a lo largo de dos calles que normalmente no suelen estar tan concurridas.

El Prado paceño muta igualmente en un museo viviente, en un mundo imaginado en el que pasean figuras de larguísimos pantalones y piernas de zanco o las divertidas y famosas Cebras de La Paz. Es otro ambiente el que se vive y se respira, un espacio de bullicio en el que nuestras pupilas no dejan de saltar.

Por lo menos una veintena de personas se detuvieron a observar a Ivañez, el artista de los retratos en yeso instalado en El Prado. Cuando apenas nos acercamos, nos sorprendió ver a una persona sentada en una silla que tenía la cara cubierta de paños empapados en yeso. Próximo al taller callejero de Ivañez, dos muchachas armadas con motosierras transformaban dos pedazos de tronco en algo más que figuras de madera.

El escenario al aire libre que se instaló sobre la Av. Ecuador a unos pasos de la Plaza España también reunió a un buen número de espectadores que aplaudieron por igual la performace que un grupo de jóvenes preparó por el Día contra la homofobia y lesbofobia y la contagiosa interpretación de una chacarera interpretada por el Ballet Folklórico Bolivia; ambas expresiones artísticas reunidas en un mismo escenario, eso no pasa todos los días.

Sorpresa fue también la exposición de fotografías que organizó la CAF-banco de desarrollo de América Latina. Si la  noche de museos trata de sacarnos del mundo de cada día para meternos en otro diferente y por lo general alejado, esta exposición fue la máxima expresión de ello, por lo menos desde mi particular punto de vista. La música, las luces, la disposición de las fotos, en síntesis todo era digno de comentario. Salimos deseando que el amplio estacionamiento con el que cuenta dicho edificio ubicado en la avenida Arce se dedicara siempre a lo mismo, ¡cómo hace falta un espacio así en La Paz! Y sobre la misma Av. Arce, otra sorpresa: el Goethe Institut que participó por segundo año consecutivo en la Larga Noche de Museos. Este pedacito de Alemania ofreció una serie de cortos animados, una exposición fotográfica y una novedad llamda "código qr". Se trata de esa matriz hecha a base de puntos que permite almacenar información y que puede ser leída con un teléfono inteligente (smartphone). Déjense sorprender el próximo año con ello.

Y así. Quizás mis sorpresas no les sorprendan a quienes son fieles seguidor@s de la Larga Noche de Museos paceña, es decir a quienes realmente visitan museos de verdad y no solamente cuatro sitios locos, pero buenísimos como fue mi caso. Las sorpresas no tienen fecha de caducidad, así que seguro vendrán más.

8 de mayo de 2014

La Pública en busca de nuestras voces



Mabel Franco en la presentación de La Pública
La  noche de ayer, miércoles 7 de mayo, fue una noche fría. Especialmente para quienes asistimos a la presentación de LaPública en el Museo Nacional de Arte (Plaza Murillo). Mabel Franco, una de las periodistas responsables del emprendimiento virtual, aclaró de principio que La Pública no es un intento de periodismo ciudadano. La Pública es “una plataforma digital que busca fortalecer el ejercicio ciudadano y la construcción de espacios públicos más activos y plurales a través de la articulación del periodismo, las nuevas tecnologías y el activismo en todas sus formas”. Dicho en una palabra: ciberactivismo.

Panelistas-ciberactivistas
Rescato de la corta intervención de Corina Stratmann, representante de Hivos en Bolivia,  organización que financia a La Pública, la intención de recoger las voces virtuales de una diversidad de grupos comprometidos que buscan un cambio en diversas áreas, por ejemplo la defensa y protección de los animales; el cambio del transporte en La Paz; la mejora del internet en Bolivia, etc. Los panelistas-ciberactivistas que acompañaron la noche inaugural de La Pública nos dejaron ver que el desafío del ciberactivismo está en trascender a la esfera “presencial” con cambios concretos, por ejemplo la rebaja de tarifas de telecomunicación o la adopción de animales abandonados, etc. Se trata de pequeñas rebeliones que se inician en internet y que pueden considerarse como activididades políticas ciudadanas que nacen de necesidades prácticas y frustraciones cotidianas. La defensa del TIPNIS aparece como uno de los ejemplos más nítidos de este tipo de ciberactivismo.

Y así, con la  misma temperatura con la que empezó la presentación, terminó. Salí del Museo con la primera publicación gratuita de La Pública denominada Todos con Al Azar en las manos y ganas de ver cómo avanzará este novedoso proyecto de ciberactivismo a la boliviana.


  

2 de mayo de 2014

Burocracia sorprendente



En el mayúsculo desorden que habita entre mis papeles, noté desde hace un par de meses que mi formulario AVC-04, carnet de asegurada a la Caja Nacional de Salud (C.N.S.), dicho en cristiano, había desparecido. Cansada de sólo pensar en el trámite y la pérdida de tiempo que me demandaría renovar el dichoso papelito, dejé pasar varios días. Hoy finalmente me armé de valor y paciencia y me dirigí a las oficinas de la C.N.S. ubicadas en El Prado paceño. El guardia de la puerta me informó que debía acercarme a la puerta lateral y buscar la ventanilla No. 8. Así lo hice. En la ventanilla No. 8 hice cola, una bastante corta realmente. Cuando me tocó el turno le expliqué al encargado mi dilema. Me escuchó y simplemente me dijo: Su carnet de identidad. Lo saqué presurosa y luego escuché: Tome asiento, por favor. Me senté y esperé. A los 15 minutos me llamaron y me entregaron una copia de mi AVC-04 con la indicación de que debía sacarle una fotocopia y volver a la misma ventanilla para hacerlo legalizar.

Tras obtener mi fotocopia volví a la ventanilla No. 8. Para sorpresa mía había allí otro encargado. “Oh, no”, pensé. Le presenté mi fotocopia y en el acto me la legalizó y me la entregó. Listo, tramite terminado, duró menos de 45 minutos. Que ahora me toqué esperar más de una hora para ser atendida en el Policonsultorio 9 de Abril, es otra historia.

1 de mayo de 2014

Primero de mayo, Día del trabajo

Tranquila mañana de primero de mayo en la Plaza Isabel la Católica, en Sopocachi. El tráfico es mínimo y el sol se desparrama con libertad.

Los trabajadores de la construcción ubicada en la esquina de la Av. Arce y la plaza también han suspendido sus labores, que suelen extenderse hasta altas horas de la noche, especialmente con maquinarias pesadas que entorpecen el descanso de los vecinos que habitan en la zona. Pese a eso, también a ellos les deseamos un reparador día del trabajo.

Otras voces y palabras

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