28 de octubre de 2010

Nueva publicación

Letras Verdes No. 7. Revista del Programa de Estudios Socioambientales. FLACSO - Ecuador

Descripción:


Pensar en la interculturalidad implica ubicarse en el límite, en la frontera que divide a una cultura de otra, que marca relaciones y formas bien diferenciadas de concebir al mundo. De lo contrario, no se podrían explicar, por ejemplo, los tratamientos y los significados que cada cultura otorga al medio ambiente que le rodea, ni las relaciones de interdependencia que se generan en una u otra región de la Tierra.
Pero, a estas alturas del siglo XXI, ni el más ingenuo pensaría en la existencia de culturas prístinas, sino más bien en sinergias, mixturas ricas, entre culturas. La globalización hace que el intercambio cultural sea cada vez más veloz e intenso; sin embargo, ese proceso no está libre de barreras sociales e ideológicas. Por esta razón, cada vez hay más voces que demandan la aplicación de la interculturalidad en los más diversos campos de la actividad humana, como la educación, la salud y la explotación de recursos naturales.
En este número ofrecemos a nuestros lectores una mirada amplia de lo que implica vivir la diversidad natural y cultural como base para concretar un diálogo global entre culturas, entre saberes, una propuesta que va más allá del ideal de respeto y la tolerancia hacia el otro diferente.
Diana Hinojosa
Equipo Letras Verdes


Contenido:

Dossier:
Diversidad cultural y natural

Del antropocentrismo y el naturalismo, a otras racionalidades y ontologías
Ivette Vallejo y Didier Sánchez

Una reflexión sobre la interculturalidad desde la Antropología
Susan Poats

Diversidades visibles e invisibles
Anita Krainer

Actualidad
Las elecciones del derrame de Luisiana en voz de dos expertos
Entrevista realizada a Marc Le Calvez y Ernesto de la Torre
Jorge Aguilar y Mónica Orozco

Crónica
Un día de acción por la biodiversidad
Alejandra Toasa

Especial gráfico
Camuflaje natural


Análisis
Reflexiones sobre territorio e identidad de género en Bolivia
Ana Rosa López

Crónica
El arlequín de limón: una joya en extinción
Paula Peña

Investigación
La cogobernanaza en el borde del Estado: Las apuestas del proceso organizativo awá en el Ecuador
Juan Pineda

Ensayo

Pensar la naturaleza: la naturaleza para “nosotros” y para los “otros”
Regina Ricco

La agonía del Puyango: agua, minería y contaminación
Martha Guerra y David Zaldumbide

Reseña de Libros
Pablo Morales Males
"UCUMAMAYAYA I, Patrimonio genómico y saberes locales de pueblos y nacionalidades del Ecuador"

Natividad Gutiérrez Chang
"Conflictos étnicos y etnonacionalismos en las Américas"

Juliana Ströbele-Gregor, Olaf Kalmeier y Cornelia Gieneler
"Fortalecimiento de Organizaciones Indígenas en América latina. Construyendo interculturalidad: pueblos índígenas, educación y políticas de identidad en América Latina"

Agenda Ambiental
Eventos


15 de octubre de 2010

MI voz, mi palabra en Página 7

La mayor satisfacción que tengo como "bloguera" es saber que la gente lee lo que escribo, que comparte lo que comparto y disfruta de lo que mira. Me encanta recibir comentarios y me emociono como una  niña cuando mi número de seguidores y de visitas aumenta. La blogósfera es este limbo "online" y anónimo de lo público en el que se aprende a ser sin estar. Y hoy estoy feliz de compartir con ustedes el reportaje escrito por la periodista Miriam Jemio y publicado hoy en la página 20 del periódico boliviano Página 7 y en el que se menciona a Mi voz, mi palabra.







14 de octubre de 2010

Blog Action Day 2010 WATER / Día de la acción bloguera 2010 AGUA

Foto: ARLV,  Zoológico de La Paz - Bolivia


Me sumo con este post -y a mi humilde manera- al Día de la Acción Bloguera 2010 destinada este año al AGUA.

El agua… especie en peligro de extinción.
Peligro de extinción humana debido a la falta de agua.
Falta de agua debido a la especie humana.
Especie humana, peligro para el agua.
El agua... especie en peligro de extinción.


Agua I
El agua con la que te vestías ya no está más. Cada gota se ha evaporado llevándose consigo un pedacito tuyo que amarrado al mío busca morada en la infinita escena celestial. Mas un día lloverás mojando otros labios y yo arderé en la furia de mis celos y sin extinguidor.

Agua II
Lamento de invierno. Me paso el día hirviendo agua, ya sea para la bolsa o para la taza. La de la bolsa me calienta los pies, las rodillas y las manos, la de la taza se convierte en té, litros de té y así llevo días bebiendo sin pausa.

Agua III
Me marché porque no le daba la gana de pagar la cuenta del agua ni de la luz ni de mi psicoterapia.

Agua IV
-¡Estás empapado, travieso! ¿Dónde andabas?
-He lavado todos mis autitos, mamá, con agua y detergente. Pero no encuentro la plancha, que algunos han quedado de verdad muy arrugados.

Agua V
El chorrito de agua cayó bendito mojando la tierna piel de su frente y el llanto se disparó desesperado aturdiendo al cura y todos los santos, a mi niño no le importaba estar siendo bautizado.

Agua VI
Era mi primera lectura de testamento. Los deudos me miraban cual aves de rapiña ante la carroña. Quise tomar un trago de agua antes de empezar y empujé el vaso, el líquido se derramó sobre el manuscrito y la herencia se diluyó en una oscura e ilegible mancha negra.

11 de octubre de 2010

Ensalada intercultural... con aceitunas, por favor


Si hace diez años alguien me hubiese dicho que la interculturalidad me iba a atacar por todos los flancos sin darme lugar a la fuga, me hubiese reido a pierna suelta, mostrando mi blanca dentadura y la roja carne de mi lengua. Pues bien, aquí viene la mejor parte: una confesión abierta, sin cura de por medio y sin necesidad de indulgencias.

Soy orureña, es decir boliviana, es decir sudamericana, es decir americana en el correcto y cabal sentido de este gentilicio. Soy colla, soy "latina" y mi lengua materna es el castellano. Aprobé con 100 el idioma Aymara en la Universidad y de tantos puntos lo único que me ha quedado es un kunasa sutimaj (¿cómo te llamas?). Soy hincha del "Santo" y de la barra más brava y futbolera de Bolivia. Me supongo mestiza y sin embargo cargo con dos apellidos herederos de la colonia. Hasta aquí vamos bien, sin contratiempos ni choques culturales, una quirquincha "normalita", devota de la Virgen del Socavón y ex-bailarina del mejor carnaval.

El año 2001 inicié mis autoexilios académicos, primero en Madrid-España y un año más tarde en Karlsruhe-Alemania. Las primeras incomodidades interculturales comenzaron a picarme en la lengua, intentando hablar un idioma a todas luces imposible y antipático; pero para el amor no hay ni incomodidades ni lenguas sueltas: conocí a mi esposo en la Mensa (comedor) de la Universidad, en la pequeña y universitaria ciudad de Karlsruhe, "la Tranquilidad de Carlos", en Alemania. Él, mi esposo, no es ni alemán ni europeo ni africano ni asiático, es tan sudamericano como yo y sin embargo tan distintos son nuestros acentos y modismos, tan distantes su caribe venezolano y mi altiplano boliviano, el nuestro es un matrimonio bolivariano. Nos casamos en un pintoresco y singular pueblito de Dinamarca llamado Sonderborg, solos él y yo. Nuestros hijos -dos varoncitos- nacieron en Alemania, en la Tranquilidad de Carlos, pero que quede claro -porque así nos lo aclararon por escrito las autoridades de por estos lares-, no son alemanes, son boliviano-venezolanos, son bilingues, tremendos y simpáticos.

Diez años después... y todavía soy orureña, es decir boliviana, es decir sudamericana, es decir americana en el correcto y cabal sentido de este gentilicio. Soy colla, soy "latina" y mi lengua materna es el castellano.

Y en fin... a esta ensalada sin fin se le podrían agregar un sinfín de ingredientes, de condimentos y de aderezos... a mí, por ejemplo, me encantan las aceitunas.

Otras voces y palabras

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