31 de diciembre de 2011

Te vas nomás 2011...


 Te vas nomás 2011, te marchas con tus doce meses a cuestas y tus 365 días cargados de alegrías, tristezas y sorpresivas intensidades. Voy a extrañarte, seguro, porque fuiste un año decisivo, un año de reencuentros, satisfacciones y lágrimas no convenidas; un año que ahora se apaga despertando sin embargo, la llamita de las nostalgias y de los sentimientos que en esta época del año, se parecen más a la tristeza que a la alegría… el gris del cielo no hace sino confirmar esta teoría.

Creo que no me alcanza el cuero para hacer un recuento, un anuario del retorno, porque este 2011 se va siendo todavía un (re)comienzo, una semilla plantada con esfuerzo, con agallas y entregas de harto amor. Ha sido difícil encausar las dudas y dejarlas al margen, pero pese a ellas el sendero sigue y continúa.

Gracias 2011, gracias y hasta siempre en el recuerdo de la vida. Bienvenido 2012 para que sigan el amor y las ganas de luchar.



10 de noviembre de 2011

Los desaparecidos de la democracia

Bolivia –la república y el estado plurinacional– cumplen en este mes de octubre 29 años de democracia. Pensando en que podría tratarse de una dama madura que está a punto de cumplir tres décadas de vida (¿o de supervivencia?), lo adecuado sería festejarla como se merece, con una gran torta de legítima participación ciudadana, con relleno de respeto a los derechos humanos y un decorado que además de llamativo, supiera realmente a cambio y transformación. Pero el panorama cumpleañero es otro. No hay ni torta ni relleno, sólo discursos de adorno, mixtura de errores y una piñata cada vez más gorda de sinsabores. Lo que se avecina en este octubre sabe a incertidumbre electoral, a marcha de indígenas en defensa de sus derechos -sazonada con brutal represión-, a sordera y cambalache gubernamental; a indignación e impotencia; y en algunos casos a profunda y amarga decepción.

Tras 29 años de democracia, no podemos olvidarnos de todos los protagonistas –vivos y muertos– que han hecho de nuestra particular forma democrática un atractivo científico para politólogos y expertos en transformaciones sociopolíticas e interculturales latinoamericanas. Para los ciudadanos de a pie, estos años –por lo menos los del último lustro– han sido de expectativa primero y de constatación después, de que todo es sólo más de lo mismo y en algunos casos peor. La lista de engendros y desaparecidos que estos treinta años de democracia le han heredado al país es larga y sabrosa. Entre los primeros hay que citar a los llamados “outsiders” de la política, esos partidos políticos que nacieron en la década de los noventa al calor de masas angustiadas y ya para entonces cansadas del ninguneo y manoseo de los políticos de turno. Conciencia de Patria (Condepa) y Unión Cívica Solidaridad (UCS), para nombrar a los “outsiders” más importantes fueron dos partidos políticos que le dieron un primer asidero de desahogo a esas grandes comunidades de olvidados y marginados del país. El compadre Palenque y su “corazón de oro” y el industrial cervecero Max Fernández quedan para la historia democrática boliviana, como los caudillos contemporáneos que pusieron en aprietos a los partidos políticos tradicionales y que le cambiaron la fisonomía a la composición política del país. Desaparecidos ellos, física y carismáticamente, las débiles no-estructuras de sus partidos terminaron por caer sin dejar rastro alguno de herencia.

Otros desaparecidos: los grandes y robustos partidos políticos tradicionales que fueron los que comandaron en su momento las principales reformas estructurales y neoliberales del país a inicios de los ochenta: MIR, MNR y ADN entre otros. Fueron siempre las mismas caras y las mismas mañas hasta que en octubre del 2003 Bolivia dijo basta y le dio su oportunidad a otro “outsider” de origen (indígena)sindical. El Movimiento al Socialismo (MAS) resucitó el ánimo de los que creyeron en un proyecto diferente y de algunos que quizás confían en un reencauce de aguas ya demasiado turbias a estas alturas de los acontecimientos.

En estos años desaparecieron también –de golpe y porrazo– las coaliciones políticas o juntuchas partidarias engendradas a como diera lugar con tal de hacerse del poder. Los caprichosos e inauditos métodos para alcanzar los dos tercios en el parlamento –ahora asamblea plurinacional– hicieron desaparecer también la memoria histórica y política de muchos, no nos olvidamos por ejemplo, del exdictador demócrata abrazadito de la izquierda otrora rebelde del país. Ahora los dos tercios sin sirwiñacu de por medio han hecho desaparecer a la oposición convirtiéndola en un fantasma amorfo, deslegitimado, desordenado, oportunista, desorientado y sin norte alguno a la vista. Lo que de aquí en adelante nos espera en cuanto a engendros y desaparecidos, sólo Dios sabe.

Para referirse a los otros desaparecidos, muertos y reprimidos que esta democracia tan inmadura se ha cobrado en estas tres décadas, haría falta escribir otro artículo, sin embargo valga la oportunidad para ofrecerles un homenaje y un agradecimiento.

Artículo publicado en Página Siete, el sábado 15 de octubre de 2011

18 de octubre de 2011

Acción solidaria y ciudadana por los/as marchistas del TIPNIS

Hace dos meses que caminan y que claman, hace dos meses que quieren ser escuchados. Hace más de dos meses que buscan en las pupilas oscuras y la piel cobriza de su "hermano" Presidente, el respaldo que los acoja en su legítima demanda. Son ellos/as, nuestros/as hermanos/as. Vamos todos/as a ofrecerles nuestras pupilas y nuestras pieles, nuestra solidaridad y nuestra fuerza cuando lleguen este miércoles a las fauces de La Paz.




¡FUERZA TIPNIS!

Copiado de Mario Durán Chuquimia en Facebook:
Comunicamos a los amigos que apoyarán el ingreso de la Marcha Indígena en Defensa del TIPNIS programada para mañana, Miércoles 19 de Octubre de 2011 desde las 8 am, que la ruta de ingreso es tranca de Kalajahuira, Plaza del Maestro, Av. Busch, Stadium, Av. Camacho, Obelisco, Plaza San Francisco. 
Por respeto a los niños se pide no hacer reventar petardos o cohetillos. Adornar las calles y portar banderas tricolores. Quienes sean funcionarios públicos, tramitar permiso para salir a las calles. Los ciudadanos de a pie vengan con amigos. Esperamos que sea un acto masivo y que sea una fiesta...
Copiado de Ronald Pereira en Facebook:
Llegada de los hermanos del TIPNIS: ¡DONACIONES URGENTES!
Los hermanos del TIPNIS están en La Paz. A pesar de las campañas para la recolección de alimentos, ropa abrigada y medicinas estamos teniendo un déficit tremendo en esto último (medicinas) debido principalmente al brote de neumonía en los niños marchistas. Los más graves han sido evacuados a centros médicos, pero una gran parte de madres no quiere separarse de sus niños a pesar de su estado y otro tanto está empezando recién a ser atacado por esta enfermedad. No queda otra que tratarlos en forma ambulatoria.
Atiende este llamado, difunde el mensaje y deposita tus aportes en especie en el Comité de Vigilancia de La Paz (Edificio Tobia, Piso 2, Calle Potosí Nro. 1285 casi Colón) principalmente de los siguientes medicamentos:
1 Amoxicilina de 500 mg tabletas
2 Lasartal de 10 mg tabletas
3 Ampollas 6.3.3
4 Ciproproxanina de 500 mg tabletas
5 Dexametazona de 8 y 4 mg tabletas
6 Dexametazona Ampolla
7 Jeringas 5 y 10 cc
8 Complejo B ampolla
9 Diclofenaco gel
10 Diclofenaco ampolla de 75ml
11 Diclofenaco de 50 mg
12 Clotrimoxazol de 240 mg
13 Dioxadol gotas pediatricas
14 Metrodotramidol de 4mg tabletas
15 Ranitidina de 150 mg
16 Agua destilada con lidocaina
17 Cartucho anestecico 2% odontologico
18 Oxido de zing
19 Eugenol
20 Hidroxido de calcio
21 Yodoformo
22 Hilo de sutura 000 de seda
23 Aguja de sutura atraumatica
24 Barbijos y guantes

 


30 de septiembre de 2011

¡Taxiii, taxiii!

Algunas definiciones imprescindibles para leer lo que sigue:

Taxi: “El taxi es un vehículo de alquiler con conductor (taxista) que se utiliza en el servicio de transporte de uno o un grupo pequeño de pasajeros por contrato. Usualmente, en modos de transporte público, los lugares donde se recoge y se deja al pasajero se deciden por el proveedor (oferente), mientras que en el caso del taxi, el usuario (demandante) los determina. Es decir, a diferencia de los otros tipos de transporte público, como son las líneas del metro, tranvía o del autobús, el servicio ofrecido por el taxi se caracteriza por ser puerta a puerta. La palabra «Taxi», según el Diccionario de la Real Academia Española, es una forma abreviada de la palabra «taxímetro», que a su vez deriva del griego τάξις, «tasa» y el griego μέτρον, que significa «medida».

Foto: Martín Sánchez

Si alguien cree que ser taxista es fácil, pues se equivoca rotundamente. Ser taxista es el oficio más difícil y sacrificado del mundo. Ojo, que yo me refiero a los taxistas de verdad, a esos que recorren las arterias de las ciudades sin sistema de radio de  por medio, sin llamada, sin centrales, sin idiomas raros (QRH positivo, me dirijo al lugar), sin dirección previamente acordada. Yo me refiero a los abnegados sicarios… ¡perdón! conductores que día a día se mueven en sus motorizados transportando a la gente que necesita llegar con cierta premura a un destino determinado. 

Para ser más exacta, me refiero a los taxistas de la urbe paceña, esos que llevan pasajeros solamente adonde se les pega la regalada gana. ¿Creen que exagero? He aquí una breve lista de consejitos para quienes se animen a viajar en taxi en la sede de gobierno de Bolivia.

Para comenzar, usted hace parar un taxi, ni se le ocurra subir sin preguntar primero al amable conductor si puede llevarlo o no. ¿No le parece de lo más original? ¿O creía usted que el taxi está a su disposición? Puede que esto no ocurra en ninguna otra parte del planeta, así que ¡disfrútelo!

Una vez que pregunte, tendrá usted que esperar –pese a toda la prisa que lleve– la reacción del taxista a quien no le hace falta un GPS ni un mapa para orientarse a la velocidad de un rayo. Envidiable, ¿no le parece? Después de una corta mirada a los ojos, puede que el taxista ladee la cabeza ya sin mirarlo –y esto es una señal inequívoca de que ha tenido usted pésima suerte– y le responda: “Uh, no, estoy yendo a otro lado” (un taxista que sabe adónde quiere ir, un taxista con personalidad infranqueable, ¡bravo!) o “No se puede, hay trancadera” (un conductor que además le está ofreciendo valiosísima información sobre la situación del tráfico vehicular a esa hora, ¡agradézcaselo!), o (mueca de dolor supremo de por medio) “No, muy arriba” (un chofer modesto al que no le gustan las alturas, por favor ¡admírelo!). En el peor de los casos, el señor conductor pisará el acelerador sin siquiera mirarlo y lo dejará con los crespos hechos, las prisas a flor de piel y los improperios tropezándose en la punta de su lengua. Si resulta que usted ha dado en el blanco y coincide con la regalada gana del conductor, el taxista le dirá diligente: “Pase, pase nomás”. ¡Albricias! 

Una vez en el taxi y camino a su destino, usted tiene dos o hasta tres posibilidades de comunicación con el taxista. Puede que le toque un hombre dicharachero y bonachón que le cuente hasta el último detalle de su vida y la de su mujer, y que se despida de usted regalándole una estampita del Sagrado Corazón y ofreciéndole la divina bendición (sé que existen, doy fe). O puede que le toque la reencarnación barbuda del ermitaño de las montañas, ese que no emite más que gruñidos y le extiende la mano una cuadra antes de su destino con tal de que usted no se baje sin pagarle lo que se merece (también doy fe). O la tercera variante, el conductor que después de haberle dado permiso de subir a su supercoche, indaga con mayor interés sobre las coordenadas de su destino y a menos de una cuadra, frena y rapidito le pide que desaloje su bólido porque resulta que la dirección no es de su total agrado ni conveniencia (doy fe).

Ahora bien, cuando llega el momento de pagar, observe usted que si le paga al conductor una carrera de 3 Bs con un billete de 20 Bs, estará metiéndose en mayúsculo lío. El taxista le increpará la falta de delicadeza que tuvo usted al no preguntar antes de subir si habría cambio de 20. ¿Qué le parece? Por eso tome en cuenta este sabio consejo. Tome un taxi cuando NO lo necesite y antes de subirse, pregúntele al taxista sin reparo alguno: “Buenas, maestrito. ¿Adónde quisiera llevarme?”

26 de septiembre de 2011

Pachamama desordenada

¿Sabe usted qué fue el paro cívico de los corajudos citadinos paceños el pasado 16 de septiembre? Un disparo silencioso que resuena todavía en las orejas de muchos sordos. Pero el problema no está sólo en los sordos, ni en los difusos límites municipales, ni en el absurdo político de los oficialistas de Palca, Achocalla y Mallasa, que intentaron tomar las subalcaldías de Obrajes, Mallasa, Hampaturi y Zongo. El problema de fondo radica en el desorden en el que hemos sumergido a la Pachamama, o dicho de otra manera, la gran materia pendiente -entre muchas otras en Bolivia- sigue siendo el ordenamiento territorial. La tierra que habitamos requiere de un orden, en todos los sentidos, eso está claro, pero literalmente hablando requiere también de un orden territorial.

Los técnicos y desarrollistas bolivianos de la década de los 90 definieron el ordenamiento territorial como un proceso de organización del uso y la ocupación del territorio, en función de sus características biofísicas, socioeconómicas, culturales y político-institucionales. Un proceso que debería permitir identificar las potencialidades y limitaciones del territorio nacional, departamental o municipal sobre la base de sus características ambientales, socioeconómicas, culturales y político-institucionales. Se trata, para decirlo de una forma más amigable y menos técnica, de una herramienta que busca el equilibrio entre el hombre y el medio ambiente, significa por ejemplo no construir carreteras en áreas protegidas ni en reservas ecológicas y respetar (democráticamente) ciertos límites municipales.

El ordenamiento territorial surgió en Bolivia a partir de los denominados proyectos de zonificación de tierras en la Amazonia boliviana realizados en 1991 a través de la cooperación internacional alemana y holandesa, en coordinación con las prefecturas (ahora gobernaciones) de Santa Cruz y Pando. En lo que a nuestra maltrecha Pachamama se refiere, el ordenamiento territorial está fuertemente vinculado a nuestro carácter multicultural y se refleja, por ejemplo, en la declaratoria del Territorio Indígena y Parque Nacional Isiboro-Sécure (TIPNIS) como parque nacional (reserva natural, 1965) y territorio indígena en 1990; y debería reflejarse también en una clara definición de límites intermunicipales' si es que realmente el ordenamiento territorial fuera una preocupación genuina.

Si bien la inclusión de la temática del ordenamiento territorial en la nueva Constitución del Estado Plurinacional (artículo 402) fue considerada por muchos de los nostálgicos y ahora desempleados técnicos de los 90 como un avance significativo en dicha área, la aprobación de una ley que sustente los principios del ordenamiento territorial en Bolivia está pendiente todavía y se convierte día a día en un verdadero desafío, más aún ahora que las condiciones de respeto a la Pachamama dependen del humor de la hipocresía de turno.

Pero volvamos a lo que realmente es, a lo que el ciudadano de a pie tiene que vivir cotidianamente en este desordenado territorio nacional. Recordemos el cabildo que organizaron los vecinos de Palca, Achocalla y Mallasa y a través del que conminaron, sin criterio alguno, a retirar –en un plazo de 48 horas– a las subalcaldías de Mecapaca, Palca y Achocalla, “que corresponden a la Alcaldía de La Paz y que se encuentran dentro de lo que consideran sus territorios ancestrales”. Habría que preguntarse cuáles fueron las verdaderas intenciones para tan desgarradora defensa de la tierra municipal y cuán eficiente habría sido que los invasores paceños desalojaran sus oficinas ediles para dar gusto a los invadidos.

Retornemos al implacable paro cívico que los paceños protagonizaron en defensa de su territorio municipal durante las semanas pasadas y pensemos en el éxito rotundo de la medida y en lo productiva que sería si se aplicara a la limpieza y al ordenamiento del tráfico vehicular en las arterias de la sede de Gobierno.

Mantengámonos alerta frente al abuso que están sufriendo los indígenas del oriente boliviano que marchan desde hace más de un mes por defender su territorio y en lo ilógico que suena contar con un Primer Mandatario indígena e indigenista. ¡Qué cansada estará la Pachamama de este trajín infinito! ¡Pobre reina destronada, ensalzada cuando conviene, manoseada, destruida, insultada! ¡Pobre Pachamama desordenada!

Artículo publicado en Página Siete (26/09/2011)

13 de septiembre de 2011

El TIPNIS y la grotesca desnudez de la mentira

No sé qué es más indignante, si el tono de soberbia que emplean los ministros de Estado para ningunear a los indígenas del oriente a los que han convertido en monstruosos entes dependientes del imperialismo yanqui (vía teléfono), o la incompetencia voluntaria y absoluta del Gobierno para solucionar un conflicto que podría reeditar las aciagas consecuencias del octubre negro de 2003. ¿Exagero? ¡Ojalá!

La ceguera, la necedad y la tozudez son los ingredientes que a nadie le hacen falta si en verdad existiera una auténtica voluntad de diálogo. Y dialogar significa en primer lugar aprender a escuchar el mensaje del emisor, ubicarse en un contexto de cierto equilibrio comunicativo y en el caso concreto del Estado Plurinacional, apelar a su propio discurso en defensa de los indígenas marginados de este país.

Si regresamos a la foja cero de la polémica que ha desatado la construcción del Tramo II de la carretera Villa Tunari-San Ignacio de Moxos, nos encontramos ante un conflicto medioambiental e intercultural que dado el contexto indigenista y (pseudo) socialista del Gobierno del Estado Plurinacional de Bolivia, podría haberse resuelto –quizás– con una primera y obligatoria visita del Jefe de Estado a la zona en cuestión, pero no, ese gesto de mínimo respeto y de reconocimiento de una preocupación regional legítima estuvo ausente desde el principio. En su lugar, el Presidente ha afirmado que los marchistas parecen turistas y que, al parecer, las lujosas condiciones en las que marchan (carpas modernas y automóviles a disposición de los marchistas), desacreditan cualquier demanda. ¿Es que se ha olvidado Evo Morales Ayma que hasta hace menos de una década eran unas abarcas de caucho las que cubrían sus pies? Una consulta previa a los habitantes del TIPNIS sobre la construcción de la carretera a estas alturas de la marcha, es tanto una burla como un chiste de muy mal gusto. Es tanto como pretender hornear la torta y después ocuparse de reunir los ingredientes necesarios para prepararla.

Ahora resulta que a casi un mes de conflicto, el TIPNIS no es la reserva ecológica que muchos creemos, se trata de un lugar infestado de traficantes de madera y de productores de hoja de coca; ¿qué más da una carretera que cercene el corazón del TIPNIS si ya está siendo destruida por sus propios habitantes? Resulta además, que los indígenas no son lo suficientemente insignificantes como para que nos lamentemos de su suerte, puesto que hasta el Imperio se preocupa por ellos al igual que las ONG; que marchen entonces hasta el fin del mundo tomándose fotografías al mejor estilo nipón.

Resulta que el incomprendido Gobierno quiere construir una “carretera diferente”, ecológica y medioambiental como pretende hacernos creer la viceministra de Medioambiente, Cinthia Silva. Resulta también que, según afirma Roberto Coraite, ejecutivo de la Confederación Sindical Única de Trabajadores Campesinos de Bolivia (CSUTCB), la construcción de la bondadosa carretera busca evitar que los indígenas del TIPNIS sigan viviendo “como salvajes”.

Entonces me pregunto, ¿de qué descolonización habla el Gobierno? ¿A qué Pachamama se defiende? ¿Cuáles son los territorios sagrados que se deben proteger para seguir apareciendo ante el mundo como un Estado Plurinacional y autóctono? ¿Cuáles aquellos que hay que infestar de carreteras para evitar que los indígenas dejen de andar con taparrabos y comer pescado crudo?

El TIPNIS y la complejidad de su actual situación han dejado al desnudo la grotesca imagen del indígena que se devora sus propias entrañas y que no conforme con eso, busca el enfrentamiento entre sus propias células. Ojalá que el fracaso del diálogo en San Borja no signifique la tragedia de Yucumo. Y que quede claro y sin lugar a ninguna duda: la carretera se construye atravesando el TIPNIS, nos guste o no; porque ésa es la democracia del siglo XXI.

Columna publicada en Página Siete (13/09/2011)

4 de septiembre de 2011

La metamorfosis de la calle

Se esfumó. Se esfumó nomás el „silencio“ con el que empezó este (Medio)Día del Peatón, por lo menos en el centro de La Paz. Fue lindo –y único– escuchar a los pajaritos que revolotean la cabeza de Doña Isabel La Católica y el repicar de las campanas de quién sabe qué iglesia del barrio. Cero bocinazos, cero estrés, nada de proferir mensajes de grueso calibre a los sicarios del volante que día a día nos ponen las pelos de punta: “¡Está en rojo, imbécil!” Nada de volverse tuerto con un ojo en el semáforo y otro en la calzada.




La metamorfosis de las calles debería repetirse con más frecuencia, unas dos o tres veces al año (como en Cochabamba), ¡claro que sí! El peatón se lo merece, especialmente en una ciudad como La Paz, en la que el tráfico es un monstruo caprichoso e inaudito. Los pocos autos que circularon –quién sabe porqué oscuras razones– respetaron al peatón, condujeron con los ojos bien abiertos, de puntillas sobre el acelerador. Esas calles que en su cotidiano vivir se arropan de peligros y motores gruñones, se entregaron contentas a los inofensivos pies de los transeúntes y a las ruedas de bicicletas, triciclos y patinetas. El sol no sólo fue cómplice, sino también un abierto partidario de este domingo tranquilo. Las esquinas del terror se convirtieron en magníficos campos de fútbol y los “rompemuelles” de bolas amarillas tentaron sin remedio a más de un equilibrista urbano e improvisado. 


Cuando sea alcaldesa voy a declarar la Av. Arce peatonal ;)


Pero mañana es lunes otra vez y no estaría de más que los peatones nos sumemos a la entregada labor de las Cebras paceñas de las esquinas y nos re-eduquemos como viajeros ocasionales del transporte público. Para comenzar suprimiendo frases tales como ¿puedo aprovechar maestro?, ¿puedo ir paradito?, ¿puedo bajar por la izquierda? En lugar de ello, deberíamos velar por nuestra propia seguridad y exigir por ejemplo, bajar siempre donde corresponde, es decir en esos lugares poco conocidos llamados paradas.

Si de algo sirve una conclusión, pues queda la sensación de que los peatones poco o nada aprovechamos de la ciudad como espacio de tiempo libre y ocio y que son los automóviles -del transporte público y los privados- los que nos tienen a su merced, no sólo en las calles, sino también en nuestras casas, porque el ruido que provocan es definitivamente infernal.

Hasta la marcha en favor del TIPNIS quer recorrió ayer el corazón de La Paz con casi un centenar de seguidores no causó molestia alguna, precisamente porque la ciudad le perteneció por algunas horas al ciudadano de a pie.

25 de agosto de 2011

¡Salvemos al TIPNIS por Bolivia!


No conozco el Territorio Indígena y Parque Natural Isiboro Sécure (TIPNIS), no tengo ni la más remota idea de cómo huele o cómo se siente por las noches. Apenas puedo imaginarme que en sus aires pulula una cantidad  de insectos que derrotan al silencio y a las pieles sin repelete. No conozco el Territorio Indígena y Parque Natural Isiboro Sécure (TIPNIS), pero quisiera conocerlo sin amputaciones ni suturas. 

Después de haber leído extensos artículos y notas informativas acerca del conflicto carretero e intercultural que acecha a dicha región, ahora sé que el TIPNIS tiene una extensión de 1,2 millones de hectáreas y que está situado entre los departamentos de Beni y Cochabamba, en las provincias Mojos y Marbán (Beni) y Chapare (Cochabamba). Que se trata de un territorio que tiene forma triangular y que es parte de la jurisdicción de los municipios benianos de San Ignacio de Moxos y Loreto, y el cochabambino Villa Tunari. Que es verde y merece vivir.

El Tramo II del camino que pretende construir el gobierno del Estado Plurinacional de Bolivia, es una vía que textualmente dividirá en dos el área protegida y la Tierra Comunitaria de Origen (TCO). "La carretera de pavimento rígido se extenderá en una línea casi recta de 306 kilómetros por 9,3 metros de ancho. La obra requerirá una inversión de 436,2 millones de dólares, de los cuales 332 millones provendrán de un crédito blando del gobierno del Brasil" y que desahuciará em gran parte a las "más de 170 lagunas que preservan una incalculable riqueza hidrobiológica, a las 402 especies de flora, a las 108 especies de mamíferos que tiene su hogar en el parque, a más de 470 especies de aves, más de 39 especies de reptiles, 53 de anfibios y 188 de peces y mamíferos nadadores, como el delfín rosado (especie en peligro de extinción".

No, no estoy de acuerdo con una masacre así, he aquí mi voz de protesta en contra de un progreso maldito y de un gobierno sordo. He aquí mi voz de apoyo en defensa del TIPNIS y de los cientos de indígenas que están marchando para defender su territorio y su fuente de trabajo.

¡NO A LA CONSTRUCCIÓN DE LA CARRETERA, SALVEMOS AL TIPNIS POR BOLIVIA!


Este post es parte de la Acción Bloguera Salvemos al TIPNIS por Bolivia
Se suman a esta acción:
http://aliaga.lamatriz.org/ (Julio Aliaga Lairana)

24 de agosto de 2011

Acción Bloguera (25 de agosto de 2011): Salvemos el TIPNIS por Bolivia

Convocatoria





Se convoca a todos/as los/as bloguers bolivianos/as y extranjeros a sumarse a la Acción Bloguera a favor del TIPNIS que se iniciará mañana jueves, 25 de agosto de 2011.

En busca de superar la impotencia del silencio y mostrarle a Bolivia y al mundo nuestro apoyo y defensa intercultural de nuestro medio ambiente, los/as bloguers están invitados a publicar una entrada en sus blogs bajo el título SALVEMOS EL TIPNIS POR BOLIVIA y en la que incluyan textos y/o fotos sobre el TIPNIS y su defensa.

Problema:

“El Territorio Indígena y Parque Nacional Isiboro Sécure (Tipnis) tiene una extensión de 1,2 millones de hectáreas. Está situado entre los departamentos de Beni y Cochabamba, en las provincias Mojos y Marbán (Beni) y Chapare (Cochabamba). Es un territorio que se asemeja a un triángulo apuntando hacia el sur, y es parte de la jurisdicción de los municipios benianos de San Ignacio de Moxos y Loreto, y el cochabambino Villa Tunari”.

“La indefinición del límite departamental, la presencia ilegal de madereros, la pobreza, la carencia de guardaparques, las relaciones conflictivas con los colonos y la construcción de la carretera Villa Tunari-San Ignacio, son los problemas que día a día sufren los habitantes de la Tierra Comunitaria de Origen TIPNIS. De todos aquellos, el que es parte de la agenda es la construcción de un camino financiado por el gobierno de Brasil” y el que textualmente dividirá el TIPNIS por la mitad destruyendo la herencia natural de todos/as los/as bolivianos.

Informaciones obtenidas de la nota Las 11 claves para entender el conflicto del TIPNIS (Gladys Mita, Revista Oxígeno)





Organiza http://mivozmipalabra.blogspot.com/

(Ana Rosa López)



Blogs apuntados hasta ahora:


http://tipnisresiste.blogspot.com/ (TIPNIS resiste)
http://ganjartek70.blogspot.com/ (Paul Tellería)
http://www.carloshugomolina.com/ (Carlos Hugo Molina)
http://maite-cita.blogspot.com/ (María Teresa de Lara)



16 de agosto de 2011

Patrimonio (Reloaded)

Últimamente trato de aprovechar los escasos diez minutos que dura el viaje entre mi oficina y mi casa para leer. Es toda una proeza cuando se trata de uno de esos minibuses chiquitos en los que mis rodillas no entienden nada del síndrome de la sardina al que se somete cualquier mortal que se atreve en el transporte público de La Paz.

Siempre que se puede, me siento al lado del conductor o en la primera fila en la parte de atrás. Sin perder mucho tiempo, abro el libro y comienzo... Esta semana cargo en la cartera la Antología Poética de Friedrich Hölderlin y hace un par de días, cuando me disponía a leer Cuando era niño... la voz de una chiquilla (9 años tal vez) que iba sentada atrás mío me obligó a despegar los ojos del verso y a escuchar con atenta disposición la siguiente conversación sostenida con su papá:

-Papá, ¿qué es el patrimonio? (Pregunta difícil de contestar, me pongo en el pellejo de ese papá y trato de hilvanar por mi cuenta, alguna respuesta coherente y comprensible).
-... (Silencio, lo más probable es que el papá no sepa cómo contestar, pero pronto surge una primera respuesta) La definición es un poco complicada, explica el progenitor, me imagino su cara y quizás, su incomodidad. La niña no pronuncia palabra, a lo mejor esperando un mejor argumento de su papá. Y él sigue:
-Patrimonio es lo contrario del matrimonio, le dice con una sonrisa sonora que sólo atino a adivinar. 
-¿Entonces es divorciarse? Responde con total lógica la vívida e inteligente jovencita; padre en aprietos en busca de una respuesta a lugar.
-No, no. A ver, el patrimonio es la herencia que te dejan tus padres, es algo de valor que te heredan. Bueno, eso está mejor que una definición descabellada basada en un antónimo inexistente. Silencio otra vez, hasta que la niñita admite para terminar:
-Papi, yo pensaba que patrimonio era cuando dos patos se casaban. Carcajada monumental y compartida, un divino final para la brevedad de diez minutos con síndrome de sardina en el transporte local.

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Esto es lo que más me gusta de tener un blog, hacer que sea una experiencia compartida, ¡gracias por el aporte mafaldístico Ratona :)!

11 de agosto de 2011

Tres años


Mi voz, mi palabra cumple hoy tres años de vida virtual, que en mi vida real me han llenado de muchas satisfacciones. Rememoro aquí la primera entrada con la que inauguré esta aventura que se ha ganado ya más de cien seguidores y que promete continuar:

"Sí, hace ya más de un lustro que no estoy en Bolivia y sin embargo allí estoy con toda la fuerza de mi sentimiento y la de mi pensamiento, intentando ser parte de la historia que no puedo compartir en carne y que aun así me duele y me llena".

Bolivia sigue siendo mi inspiración y ahora que puedo, la comparto en carne y hueso, feliz de ser parte de su historia y de su inagotable cotidianidad. Gracias a todos/as los/as que a diario y no tan diario se dan una vuelta por este sitio y lo alimentan con comentarios... están siempre abiertas las puertas a su voz, su palabra.

8 de agosto de 2011

Recuerdos viajeros de la Tierra sin Mal

A Camiri llegué una madrugada de Julio de 1997. Tenía los pies helados y una maleta llena de libros y ansiedades. Lo primero que hice fue conseguir un cuarto de hotel para depositar los restos de cuerpo que el cansancio de una infinita noche de flota destartalada y sin calefacción me había dejado. Ese fue el primer viaje que hice sola hasta tan lejos, quizás el más importante y uno de los mejores de mis años de universitaria. Había llegado hasta el agreste llano para hacer el trabajo de campo de mi tesis de grado. Al margen de las entrevistas semiestructuradas, mis diarios de investigación y mis observaciones participantes, el viaje me reveló la existencia de un pedazo de patria que se convirtió con los años en una de mis pasiones y al que he tenido oportunidad de volver sólo en un par de ocasiones más, me refiero al Chaco boliviano.

Camiri es un pueblo grande, quizás una ciudad pequeña; en todo caso un lugar acogedor, cálido y ya para entonces emprendedor y en pleno crecimiento. Después de mi primer paseo camireño decidí cambiar de alojamiento y me fui al Hostal Marietta, una pensión ubicada a cierta distancia del “centro” y cuyos ambientes luminosos y amplios me atrajeron más que el hotel de pasillos angostos en el que pasé la primera noche. La propietaria era una italiana robusta y de piel blanca, cariñosa y enamorada de aquel Chaco embaucador; es difícil no caer ante sus misteriosos encantos. Todavía tengo en la memoria sus labios rojos de carmín, espesos y la blancura de sus dientes destellando entre ellos.

Hasta el sureste de Bolivia me atreví, hasta la llamada Tierra sin Mal en busca del Pueblo Guaraní,  esa gente abierta, nada ingenua, orgullosa de su origen y bien corajuda. Los guaraníes identifican la Tierra sin Mal con las regiones caracterizadas por la abundancia de maíz y metales preciosos; la tierra en la que el guaraní podría vivir su ñande reko – modo de ser auténtico y reencontrarse con el Kandire, héroe mitológico guaraní que traería la liberación.

Durante mi estadía en Camiri asistí a una asamblea guaraní (jemboati) que se llevó a cabo en la comunidad de El Espino, ubicada en Charagua, el municipio aledaño a Camiri. Montada en la carrocería de un camión primero y más tarde en un jeep llegué hasta aquel ínfimo y hermoso rincón chaqueño. Ningún concierto me pareció más entonado que el que se escuchaba brotar de aquel galpón repleto de guaraníes hablando en su dulce y cantarina lengua. Claro, yo no entendí absolutamente nada. Cuando el atardecer era un hecho irrenunciable, comencé a recorrer El Espino en busca de un lugar para pasar la noche. Con un puñado de sonrisas y buenas intenciones regresé al lugar del que había partido pensando que sería mi primera noche a la luz de la estrellas.

En mi desesperada desazón, un poblador me informó que esperaban a la ambulancia que recorría la región de tanto en tanto y que tenía como destino final Charagua. Viene la doctora, me dijo, mientras yo oteaba el horizonte con ansias, imaginando ambulancias en cada sombra que se avecinaba. Verla llegar me alivió el cuerpo y me desató los recuerdos. La pequeña silueta de la doctora se movía diligente entre la ambulancia y la improvisada parada. Mientras retornábamos a Charagua, pensé en mi mamá, en su viaje de universitaria por aquellos mismos parajes juntos a sus compañeros de Medicina de la UMSA hacía décadas atrás. Le pregunté a la doctora si conocía al “Papi Rojas”, aquel estudiante de origen chaqueño que había hecho de anfitrión durante la visita de mi progenitora. “Es mi papá”, respondió la doctora con una amplia sonrisa que una vez más me devolvió la certeza de la inexistencia de las casualidades, simplemente conjura lo que es, cuando tiene que serlo.

La noche chaqueña es una espesa niebla, los faros de la ambulancia apenas divisaban el camino y sus múltiples sorpresas: sinuosas curvas, pendientes pedregosas, esqueletos de bosquecillos, pies de monte, desiertos y las rojas pupilas de los zorros de monte que pese al espanto de aquel motor rugiente atravesando los senderos del chaco, todavía se atrevían a mirarnos de frente antes de brincar a un costado del camino y desaparecer como fantasmas a los que se traga la oscuridad sin dejar siquiera un rastro de polvo.

Al día siguiente llegué a Camiri y sentí la sonrisa de Marietta como un abrazo de bienvenida. Así continuaron mis indagaciones, mis encuestas y mis apuntes de campo. La hipótesis comprobada: el Chaco es una auténtica y entrañable perla, un cúmulo de parajes y de seres inauditos, de recorridos caprichosos y soberbias energías. El chaco es una pasión que se añora y se hace respetar. 

Este texto participa en el Concurso de Relato "El mejor viaje de mi vida" organizado por el Sistema de las Naciones Unidas y el periódico Página Siete en el marco de la Campaña Convivir, Sembrar Paz.

6 de agosto de 2011

La guarida del Dragón Dormido

 
El altiplano me embriaga las pupilas. La línea interminable de la helada altipampa me apaga un suspiro ante la majestuosa silueta del Illampu que se impone a mitad de camino, parece que nos vigilara desde la blancura de su quietud. Es mi primer viaje de tierra adentro desde mi retorno a la patria, mi primer reencuentro con la gente que quizás no ha visto otra cosa en su vida que el azul penetrante del Lago Titicaca, las olas que besan la playa, el contorno pedregoso y caprichoso del Dragón Dormido que endereza su joroba dentada y soleada a las orillas del agua sagrada. 

Partimos de madrugada rumbo a Santiago de Okola. El lugar se encuentra aproximadamente a 170 km de la ciudad de La Paz, a dos horas y media de viaje. Se trata de una comunidad del Distrito de Sisasani, Municipio de Puerto Carabuco, Provincia Camacho del Departamento de La Paz; lo mismo que  poco, el nombre –Santiago de Okola–  no me dice nada. Es la primera vez que voy. 

La Paz se despereza con la niebla tempranera y el tráfico no existe a esa hora. Nos conduce un ingeniero informático desempleado y de oficio prestado, así están las cosas… El Alto parece que no hiciera ni siquiera una siesta, las cholitas van cargando bultos,  los escolares corretean sonrientes y abrigados, y los comerciantes ya están parapetados en sus puestos de venta. Hace rato que el ambiente está cargado de bocinazos, de trancaderas y gritos ahogados. Me pregunto qué le da tanta vibra a este Alto despreciado. Seguimos en la vía, arribamos a Achacahi. Nos bajamos a desayunar. Hace un frío que cala y el sol es un adorno dorado en la alfombra azulina del cielo del altiplano. Café con leche en jarro enlosado y desportillado, pan con quesito y un pocillo de nata… y el frío que cala. Un manjar la nata, un espectáculo la diminuta caserita entre las ollas matronas, ennegrecidas y resquebrajadas que la rodean. En la Plaza nos comprarnos refresquito. Me pregunto si los “ponchos rojos” nos rodearán sin aviso preguntando a qué vinimos sin permiso… pero son puras fechorías de mi viajera imaginación.

Seguimos en camino. Ahora serpentea la carretera hasta llegar a la loma desde la que se admira el terruño de Santiago de Okola. Al fondo se divisa ya al Dragón Dormido, la formación rocosa que asemeja al animal mitológico encajado en este pedazo andino, singular y precioso.

El primer paseo por la orilla es un bálsamo, un descanso magnífico y cargado de energía. Las fauces del Dragón de piedra se apoyan en el Lago, resoplando al ritmo de la brisa. El agua helada y profunda, callada y milenaria… me moja los dedos, las mejillas y la traviesa se infiltra en mis zapatos acariciándome las plantas de los pies. A algunos metros del Lago se alzan las primeras casitas de los pobladores de Okola. Uno de ellos, don Tomás, me extiende la mano de bronce y sonríe mostrando entre los labios las ruinas de sus dientes que el acullico ha teñido con un espeso velo grisáceo. Apoyado en su bastón y separado del suelo por el grueso de caucho de sus abarcas, don Tomás nos conduce hasta su morada, la que ha convertido en albergue comunitario para turistas, como lo han hecho otras tantas familias emprendedoras de Santiago. Apenas llegamos nos brindan con tortillas de quinua y cocido de cebada, ¡cómo refresca el líquido turbio que se tambalea en mi vaso!

Aprovechamos las horas claras de la mañana para visitar el museo comunitario que se alberga en la escuela. Los okoleños tienen razón para enorgullecerse: la salita de exposiciones es una esmerada recuperación de trajes típicos, artesanías y piezas ancestrales donadas por los pobladores del lugar.  
Regresamos a la casa-albergue de don Tomás. Asoman las narices rojas y las cabelleras rubias de dos turistas canadienses que están a punto de almorzar por última vez en aquel refugio del Lago. La mesa está servida con sendos platos de arcilla que rebalsan un caldo de verduras que humea, una llajua que pica y al centro, sobre un aguayo de oscuros colores, un apthapi multicolor y plurisabor: ocas doradas y dulzonas, diferentes tipos de papas, choclo y un aromático manojo de ispis que me desatan la lengua en aguas de puro antojo. ¿Por dónde comenzar? Don Tomás nos amenaza diciendo que nada se puede quedar, que tenemos que comernos todo sin chistar… las gringas se espantan; hablan poco, sonríen harto y entienden a medias. Pero la sonora carcajada de nuestro anfitrión nos tranquiliza, incluso a quienes estamos decididos a comernos hasta la última migaja. 

De regreso a casa da pena dejar la guarida del Dragón. A medida que nos alejamos, el Illimani se alza inaudito mirando de palco la ebullición de gentes y sentires en la se convierte cada día la olla de cemento de La Paz. El viaje se acaba y se acomoda silencioso en la calma exquisita del recuerdo. 

Este texto participa en el Concurso de Relato "El mejor viaje de mi vida" organizado por el Sistema de las Naciones Unidas y el periódico Página Siete en el marco de la Campaña Convivir, Sembrar Paz.

21 de julio de 2011

Entre ollas y sartenes

Hasta hace algunos años, la cocina -la física y la actividad en sí misma- representaban para mí un verdadero misterio, una galaxia extraviada y completamente fuera de mi alcance. No miento. Todavía recuerdo mi orgullo universitario cuando preparé por primera vez una sopa de sobre, hasta foto le saqué. Pero el tiempo pasa y a lo largo de los últimos años no sólo me atreví con la cocina, sino que comencé a perderle el miedo –pero no el respeto– a las recetas. Ahora, cuando se trata de preparar algo especial, asumo el desafío y allí estoy, entre ollas y sartenes como diría Alejandro Duarte, el chef boliviano que acompañó a la selección nacional de fútbol durante su participación en el Mundial USA 94 y que actualmente trabaja en Angelo's Restaurant en el centro de la incansable y exigente Manhattan, en el corazón de Nueva York. 

Soy fiel lectora de Cocina y algo más..., el blog que Alejandro alimenta desde el 2008 con mezclas originales y deliciosas de ingredientes diversos. No se trata de una simple bitácora de recetas, cada una viene sazonada con comentarios y anécdotas tan sabrosas como las exquisiteces culinarias que presenta. Vocación, perseverancia y trabajo, he allí los ingredientes cuya receta nos comparte Alejandro en la entrevista que le concedió a Mi voz, mi palabra.

MVMP: “Creo que nací en una cocina, porque la siento como mi hogar, donde vivo alegrías y tristezas... lugar de mis grandes satisfacciones, mi laboratorio, fuente de inspiración, en fin, es mi cocina y algo más...” Alejandro, esta es la frase que con la que te identificas en tu blog y quisiera partir de esa confesión para iniciar esta entrevista.
¿Cuál ha sido la mayor alegría y la peor tristeza que has vivido dentro de tu cocina? ¿Qué satisfacciones te ha brindado cocinar?  
Junto a los célebres bigotes del inolvidable Azkargorta
AD: La mayor alegría es saber que la gente disfruta de lo que hago; la peor tristeza es que mi gente no pueda disfrutar de lo que cocino (estoy 13 años fuera de casa). Mi satisfacción más grande es haber trabajado con la Selección Boliviana de Fútbol en su mejor época, llena de alegrías, sinsabores, tristezas, viajes interminables; haber participado en tres torneos de la Copa América (Uruguay 95, Bolivia 97 y Paraguay 99), el Mundial USA 94, las eliminatorias Francia 98, Copa Confederaciones México 99. Vivir las emociones desde adentro de la cancha, ser partícipe de un grupo humano importante representando al país es algo único.

MVMP: ¿Cómo te hiciste chef?
AD: Es un proceso que toma su tiempo, no por estudiar unos años uno es chef, es algo que se va logrando con la experiencia recogida a través del tiempo, es quemarse las pestañas, tomando decisiones que pueden cambiar el rumbo de la historia, formando un grupo humano capaz de responder hasta en las condiciones más difíciles; es disciplina, responsabilidad con uno mismo y los demás. Es trabajar con gente de diferentes culturas, educación, religión, etc., y llevarlos a todos por el camino con un mismo fin.

MVMP ¿Cómo fue tu trayectoria?
AD: Terminé de estudiar cocina en Buenos Aires y recibí mi título, fui a una entrevista de trabajo y a las 4 horas ya estaba trabajando y no he parado hasta ahora. He rechazado varias ofertas de trabajo en mis inicios porque las condiciones no eran las ideales.

MVMP: ¿Hubo alguien en tu vida que te haya impulsado a seguir este oficio?
El Piqueo de Alejandro
AD: Tal vez inconscientemente me lo estaban diciendo, pero recién tomé esa decisión a los 26 años, creo que si hubiese tomado la decisión de ser chef a los 17 años, otro sería el cuento. Pero en ese tiempo la cocina era sólo para la gente del interior que venía a La Paz en busca de un futuro mejor y en la cocina encontraban todo: casa, cama y comida. Era un oficio muy discriminado y los sueldos miserables; los miraban como a empleados domésticos, pero gracias a Dios todo eso ha ido cambiando con el tiempo. La primera vez que busqué trabajo como profesional a mi retorno de Buenos Aires, fue en restaurante en la zona Sur, famoso por el área de heladería. Cuando fui a la entrevista pregunté por el administrador y me preguntaron si yo era el arquitecto que iba a hacer las reformas en la cocina. Les respondí que iba a trabajar en la cocina. Cuando se enteraron que era “cocinero” me dijeron: “¡Ay! ¡Cómo pues! ¿Qué te pasó?" Pero no hice caso a nadie y seguí con lo mío hasta que fui demostrando poco a poco quien era, fui ganando admiración, respeto e incluso algunos enemigos.

MVMP: Alejandro, ¿qué sientes cuando cocinas?
AD: Es una sensación de placer, siento que si haces algo con amor todo te saldrá sabroso; si lo haces triste, el sabor de tu comida va a tener esa tristeza. Conclusión: transmitimos lo que sentimos.

MVMP: ¿Qué es lo que más te inspira al momento de mezclar ingredientes? ¿En qué piensas?
AD: Si tengo todos los ingredientes a mano… momento feliz, me pongo manos a la obra. Pienso en satisfacer al familiar, amigo, cliente.

MVMP: ¿Hay algún platillo o especialidad que odies cocinar?
AD: No lo hay. Eso sí, no tengo relaciones con la panza, es un trauma de mi pasado, pero si tengo que cocinarla, lo hago. Mi trabajo no me permite tener discriminaciones: “todo lo que corre y vuela a la cazuela” (Martin Fierro).

MVMP: ¿Qué es lo que no puede faltar jamás en tu cocina?
AD: Música, eso sí, suave. Dicen que la música amansa a las fieras y da ganas de hacer bien las cosas. Muchos trabajan por obligación (sin ganas), yo trato de que el ambiente sea propicio para trabajar, ya que la cocina es un lugar donde existe mucha presión.

MVMP: ¿Por qué tuvo que pasar casi una década para que te animaras a compartir tus conocimientos y experiencia culinaria en un blog?
AD: Siempre ha estado en mi mente eso de escribir, pero las circunstancias no se daban; tenía borradores de recetas y antes la fotografía era manual y cara, videos ni hablar. La computación recién se estaba expandiendo, ahora no me puedo separar del internet, tengo información precisa, fotos digitales, videos en Youtube, es decir fui uniendo la tecnología a mi trabajo. 

MVMP: ¿Cuál es tu meta?
AD: Difundir lo que aprendí a través del tiempo, dejar herencia sobre las experiencias recogidas en viajes, ciudades, establecimientos, etc., para eso he creado el blog, en él trato de expresar mis vivencias. Me enfoco en el tema de recetas y cocina; ya sobrepasé las 345 mil visitas. Fue una alegría inmensa para mí cuando poco a poco se fueron agregando seguidores; comencé a conocer gente en diferentes partes del mundo, van utilizando mi blog como referencia en sus actividades. Creo que lo que más gusta es el “paso a paso” de las recetas, eso anima a cualquiera a cocinar, a perder el miedo por las ollas y los sartenes. Eso de entrar a la cocina a las 8 de la mañana y tener listo todo a las 12 ya es historia pasada. Los tiempos cambian ahora en una familia trabajan tanto papá como mamá y necesitan alimentarse sin meterse demasiado tiempo en la cocina. Sé que los hábitos alimenticios también han cambiado, ahora hay más diversidad de platillos, el menú en general se ha extendido, la cocina boliviana -sabrosa desde todo punto de vista- ha dado paso a nuevas alternativas, eso es lo que trato de mantener en el blog y desde lejos, mezclado con algunas anécdotas que hicieron de mi cocina un mundo feliz. 

MVMP: ¿A qué chefs admiras y por qué?
AD: A Anthony Bourdain por su dedicación a la cocina, sus experiencias. Me encantó su libro “Confesiones de Un Chef”, un relato claro de los que estamos sumergidos entre ollas y sartenes. A Francis Mallman, porque lo he visto envejecer a través de los años, con todas sus innovaciones y experiencias en la cocina argentina. A Paul Bocuse, uno de los grandes genios de la cocina francesa.

MVMP: ¿Cómo ves el futuro de tu cocina?
AD: Prometedor, hay gente que le gusta lo que hago y a otra que no, pero eso es no es obstáculo para mi trabajo, hago lo mío desde mi punto de vista como lo conozco, como lo he experimentado.

Otras voces y palabras

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