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Mostrando las entradas de junio, 2011

Es la historia de un "llamor"

Quien visita frecuentemente mi Blog, sabe que no soy afecta a publicar fotos personales (en las que aparece mi persona me refiero ;)), pero estas que van a ver (y espero a disfrutar) a continuación, valen la pena de la opinión pública.



Las imágenes de Es la historia de un "llamor" fueron tomadas por Anne Schwager en las instalaciones del Proyecto Luz de Esperanza ubicado en El Alto y que recibe el apoyo de la organización viSozial e.V.

Por cierto, ¿ya se hicieron fans de viSozial? También pueden seguirnos en Twitter @viSozial.

:D

Mi gusano pedagógico

No me falla la memoria. Cuando niña quería ser maestra. Por entonces no tenía mucha idea de lo que era la vocación. Me encantaba corregir los cuadernitos que me presentaba mi hermanita menor en nuestra escuelita imaginaria, preparaba dictados y me divertía escribiendo en la gran pizarra verde que alegró nuestros días de juego infantil. 
Mi abuela, Rosa Helena Guzmán de Villegas, fue maestra durante toda su vida, y me refiero a más de 30 años de servicio en una escuela fiscal de Oruro, el Colegio de Señoritas Donato Vásquez. Fue una excelente profesora, como me lo ratificó muchos años después una de sus alumnas. “Tu abuelita me enseñó a leer y a escribir”, me dijo y me llenó de orgullo y de nostalgia. Madre (de seis hijos), maestra (de muchas generaciones) y abuelita cariñosa como ninguna. 
Un poco de esa herencia corre por mis venas. Cuando me inicié como profesora de español en Alemania, lo hice un poco a ciegas, sin tener mucha experiencia y siguiendo en parte el instinto pedagógico q…

Picoteo de fin de mundo

Si el fin del mundo se hubiese registrado el día 21 de mayo pasado (fue un sábado a todo dar, dicho sea de paso) tal como lo anunció el profeta postmoderno y fracasado Harold Camping, los/as bolivianos/as nos hubiésemos perdido 10 días inolvidables en la historia que nos ha venido a tocar.
La cereza va de postre, pero en este caso comienzo por las alturas. Si el 21 se hubiese terminado todo, incluido el Himalaya, el montañista boliviano Bernardo Guarachi y su hijo Eliot no hubiesen alcanzado –sin ayuda de oxígeno– los 8000 metros de altura del Cho Oyu, la sexta montaña más alta del mundo. Para quienes nos sentimos orgullosos/as de ser bolivianos/as fue un motivo de verdadero regocijo nacional.
Unos cuantos miles de metros por debajo de los 8000 del orgullo, nos cayó la deprimente noticia de que Bolivia tiene la conexión (de internet) a banda ancha más cara y lenta de la región, según reveló un informe de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal). Sin embargo, esa no …