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Mostrando las entradas de julio, 2015

Francisco en Bolivia: Una visita revolucionaria

Así te quiero, mi ciudad prestada

Luis Ramiro Beltrán: 85 años de generosidad y sencillez

Frida. 108, 105, eterna

Cuando te conocí, hace más de quince años, no callaste. De inmediato reconocí la fuerza de tu dolor, tu entrega sin límites al amor. Quizás no lo sepas, pero me pasé un buen rato llorando después de haber leído tu primera biografía. Después pasé a imaginarme el timbre de tu voz, el sonido de tus pinceladas asperas sobre el corsé que te aprisionaba el torso con tal de liberarte de los espasmos que sólo tú eras capaz de exorcizar a punta de autoretratos. Desde entonces te persigo, te busco, te descubro en libros y exposiciones en las que vuelvo a mirar tus ojos negros y la gaviota de muerte que surcaba tu entrecejo. 

Hoy cumplirías 108, o 105 si nos atenemos a tu expresa voluntad de marcar tu nacimiento en el año de la revolución mexicana.
Cuando te conocí, nadie hablaba tanto de ti como lo hacen hoy, no circulaban millones de fotos y estábamos lejos de ver tus entornos encarnados en la voluptuosa silueta de Salma Hayek. ¡Que película tan mala!

No te imaginas cómo me puse cua…

Francisco I en Bolivia

Falta poco menos de una semana para la llegada del Papa Francisco I a Bolivia. Es su primera visita al corazón de Sudamérica y se trata también de una visita muy particular y simbólica si analizamos detenidamente el programa que seguirá la misma y de la cual nos ocuparamos en los párrafos siguientes.

La última visita papal que recibió Bolivia fue la de Juan Pablo II en el año 1988. Por entonces el país estaba apenas comezando a recuperarse de una dura época de crisis económicas y políticas y en la que los movimientos sociales sobrevivían frente a un nuevo y feroz modelo económico denominado neoliberalismo. En aquella ocasión, el Papa recibió como regalo el poncho de un campesino y el casco de un minero, presentes que fueron considerados como una forma de comunicación entre Juan Pablo II y la gente más humilde. Quedan en el recuerdo las lágrimas con las que el minero orureño Juan Alborta le dijo a la primera autoridad de la Iglesia Católica "los mineros tenemos hambre…